Según un estudio de Juniper Research, habrá más de 62 millones de automóviles con conexiones V2V (vehículo a vehículo) en 2023, lo que supone un aumento anual promedio del 173% desde los actuales 1,1 millones. En cuanto a comunicaciones de vehículo a cualquier objeto, habrá más de seis millones de automóviles en las carreteras europeas equipados con comunicaciones V2X para ese mismo año.

Lo que no está claro es qué tecnología será la que servirá de base para esas comunicaciones entre vehículos y con su entorno: el 5G o una evolución de los protocolos Wi-Fi, explica un artículo del portal Business Insider España. En concreto, la Unión Europea ha resucitado el estándar sobre Wi-Fi para la conexión de los vehículos del futuro. Una decisión que no es definitiva, pero que ha sido criticada por varias voces del sector.

Los defensores de las conexiones ITS-G5 (basadas en el protocolo internacional 802.11p) defienden su amplia difusión como el principal argumento en favor de su uso. No en vano, este protocolo WiFi está siendo desarrollado desde 2004, cuenta con una gran aceptación por parte de la industria automovilística y existen numerosas funciones ya desarrolladas sobre este estándar, a diferencia de la propuesta del 5G que nace desde cero y sin ningún ecosistema a su alrededor.

Además, la propuesta sobre Wi-Fi no requiere de nuevas o costosas inversiones, ni en infraestructuras (usarán la banda de 5,9 Ghz para comunicaciones coche a coche y con el entorno) ni en adaptaciones de los vehículos.

En el polo opuesto están los defensores de la tecnología LTE V2X, es decir, los impulsores del 5G como protocolo único de comunicaciones para el vehículo conectado y autónomo. Según la GSMA, apostar por el 802.11p es hacerlo por un estándar obsoleto y sujeto a ciberamenazas y peores criterios de seguridad que las redes móviles. Defendida por los operadores de telecomunicaciones (grandes beneficiados de que todas estas comunicaciones de los coches pasen por sus antenas), sus proveedores clave (Qualcomm o Huawei) y algunas automotrices (Daimler, BMW o el grupo PSA), los críticos con el Wi-Fi argumentan también que esta tecnología tiene menos alcance y una mayor latencia.

Respecto a la elección de la UE por el Wi-Fi, Business Insider España indica que no se trata de una conexión WiFi al uso, sino de una evolución técnica en la que se lleva años invirtiendo. Desde la Administración defienden, además, que el protocolo Wi-Fi no es incompatible con la incorporación de un estándar 5G, cuando esté disponible, para otros usos.

La nueva generación de redes móviles es, según el mismo medio, la verdadera clave para el vehículo sin conductor y el Wi-Fi tiene poco o ningún uso en este sentido. Pero el horizonte temporal es el principal aspecto de debate. Pese a los anuncios de muchos fabricantes, el coche autónomo todavía necesitará décadas para ser una realidad. De momento, con las tecnologías ya existentes (satélite, 4G, WiFi evolucionado, etc), actualmente podría cubrirse casi cualquier desarrollo tecnológico que se incorpore a un vehículo conectado.