Las presiones de los fabricantes de automóviles alemanes han provocado que la Unión Europea vuelva a retrasar, por tercera ocasión, su intención de limitar a 95 g/km. de CO2 las emisiones medias de los coches que se vendan en Europa a partir de 2020.

Poco después de presionar a las marcas francesas aliadas para unirlas a su causa, el lobby de la automoción alemán nuevamente logró su objetivo: retrasar la votación de aprobación de la eventual norma, apoyados también por otros países como Reino Unido, Polonia o la República Checa.

Los más contrarios a los nuevos límites de emisiones contaminantes, con el gobierno alemán de Angela Merkel a la cabeza, dispondrán así de un mayor margen de tiempo para intentar diluir el acuerdo alcanzado el pasado mes de junio.

Desde Alemania, por su parte, tratan de que dicho objetivo se limite a, como mucho, un 80% de todos los vehículos que se produzcan en la región en ese plazo fijado, elevando el porcentaje un 5% anual hasta llegar a la totalidad en 2024.

La próxima fecha en que podría tener lugar la votación podría ser la reunión de ministros de Medio Ambiente, programada para el día 14 de octubre en Luxemburgo.