La demanda de diésel creció cerca de un 4% hasta septiembre en el mercado del vehículo de ocasión respecto al mismo periodo del año anterior, según recoge la plataforma internacional AutoScout24. En cuanto a la oferta, más de un 70% de VO son diésel, más de seis puntos porcentuales que hace cinco años. Esto, según la empresa, no deja de ser un reflejo del parque automovilístico español, donde seis de cada diez matriculaciones corresponde a estos vehículos.

De acuerdo a estas cifras, el conductor parece que no se siente impactado por la incertidumbre que rodea a esta motorización o la “demonización” que las Administraciones están creando en torno a ella, pues sigue encontrando más ventajas que desventajas al diésel; de hecho, los datos de AutoScout24 muestran que prácticamente dos de cada tres españoles dan por hecho que las prácticas de manipulación de emisiones son generalizadas en el sector, pero sólo tres de cada diez han cambiado su opinión respecto al diésel.

Otra cosa son las restricciones a su conducción que sí preocupan a la mayoría de los propietarios de un gasoil, que suspenden con un tres (sobre una puntuación de 1 a 9) cualquier prohibición por parte de la Administración de rodar por el centro para mejorar un espacio urbano desde el punto de vista medioambiental.

Otro de los factores que explica el vigor del diésel en el mercado de VO es su precio, instalado en una corriente bajista que se saldó con los cuatro primeros meses del año con el litro por debajo del euro y, si bien desde mayo experimentó un leve repunte, pero por debajo de los 1,05 euros/litro. Según AutoScout24, no hay que olvidar que el consumo del coche es, detrás del precio de venta, el factor más decisivo de compra a la hora de decantarse por uno u otro modelo. En este sentido, los conductores mantienen su tendencia a echar cálculos sobre si el diésel le sale más rentable en función de los kilómetros que hace.

En palabras del director general de AutoScout24, Gerardo Cabañas, “los datos de mercado de VO más la percepción del conductor nos dan como resultado que el diésel sigue tan presente en nuestras vidas como siempre; algo lógico si pensamos, además, que las tendencias en el mercado de nuevos tardan una media de cuatro o cinco años al llegar al de usados. Si algún día dejan de fabricarse, será como resultado de la iniciativa de las administraciones y de la industria del automóvil, pero el conductor no ha puesto una cruz al diésel. Al comprar un coche nos importa cuánto cuesta, cuánto vale llenar el depósito y nos tiene que entrar por los ojos con un diseño atractivo. De momento, cosas como las emisiones son todavía secundarias para los conductores”.