En marzo de 2018, la Comisión Europea (CE) inició una investigación de salvaguardia sobre las importaciones de acero en la UE en respuesta a restricciones similares adoptadas por Estados Unidos. En julio, la CE adoptó medidas provisionales en forma de un “contingente arancelario” que establece la obligación del 25% de las importaciones por encima de un cierto nivel. Y el pasado 20 de diciembre, propuso a los 28 Estados miembros de la UE que esas medidas provisionales deben continuar hasta julio de 2021.

ACEA cuestiona la necesidad de tales medidas comerciales proteccionistas. “El acceso del sector del automóvil de la UE para la producción de acero es extremadamente limitado y las importaciones siguen siendo necesarias para llenar los vacíos de la cadena de suministro. Mientras tanto, los productores de acero de la UE se están beneficiando de los altos precios a largo plazo y excelentes tasas de utilización de la capacidad, especialmente en el sector de la automoción. Los resultados financieros de los productores europeos en los últimos años son una clara indicación de la situación de mercado muy positivo para ellos”.

“Las importaciones de acero en la UE han aumentado en el último año debido a la producción manufacturera europea ha crecido sustancialmente desde la crisis económica”, explica el secretario general de ACEA, Erik Jonnaert. “La fabricación de vehículos de motor se ha incrementado en cinco millones de unidades por año desde 2014 y ha sido necesario un cierto aumento en las importaciones de acero para satisfacer esta mayor demanda”.

Los datos comerciales del Gobierno de Estados Unidos muestran que ha habido una caída relativamente menor en las exportaciones mundiales del acero a EE.UU que se pueden explicar por el alto precio del acero, que normalmente no excede precios del mercado mundial en un 30% a 40%. Por lo tanto, ACEA señala que hay pocas razones para asumir la desviación de comercio que haría necesaria una protección para los productores de acero de la UE, que ya están altamente protegidos por medidas antidumping y antisubvención.

La industria europea del automóvil ya se enfrenta a grandes incertidumbres en el comercio mundial: la amenaza de los aranceles estadounidenses de seguridad nacional a las importaciones de vehículos de motor y piezas de automóviles está siempre presente y la posibilidad de un Brexit no negociado tampoco se puede descartar”, subraya Erik Jonnaert, para añadir que “estas medidas de protección para las importaciones de acero llegan en un momento difícil para el sector del automóvil e impactarán negativamente en la competitividad de los fabricantes europeos”.