La Asociación de Talleres de Reparación de Vehículos de Zaragoza (Atarvez) denuncia, mediante su presidente, Fernando Antoñanzas, que la existencia de talleres ilegales se produce en todo el país y que "en los últimos años ha subido un 20 %, una barbaridad".

Se trata de locales, muchas veces camuflados en naves de polígonos industriales, que operan bajo el reclamo de ofrecer precios más baratos y "que llegan a tener su recepción en el bajo de un bar", señala Antoñanzas.

Para Atarvez, este hecho no solo supone un problema para la viabilidad económica de sus asociados  - el 90% de los talleres de Zaragoza capital y el 50% del resto de la provincia -, sino que es "un riesgo" para los conductores que optan por este tipo de instalaciones sin homologar.

El subdirector de Centro Zaragoza, Mariano Bistuer, por su parte, aconseja no recurrir a este tipo de talleres y "acudir siempre a uno legalizado". "No sabemos si su personal ha recibido una correcta formación o si disponen de las herramientas adecuadas", apunta.

Asimismo, avisa que "pensamos que ahorramos y, a la larga, estas reparaciones nos pueden costar más". Atarvez pide a los propietarios de los turismos que, antes de entrar a un taller, se aseguren de que lucen la placa azul que lo homologa.

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil incrementó desde el año pasado el número de inspecciones para localizar talleres ilegales ante la certeza de que se estaba convirtiendo en un fenómeno creciente. En este sentido, a lo largo de este año está previsto seguir potenciando esta vigilancia con servicios mensuales.

Aunque la labor de los agentes de este servicio está dirigida a controlar que los talleres realizan la adecuada gestión de los residuos peligrosos, estas inspecciones dieron como resultado que había talleres que "no se encontraban registrados como pequeños productores de residuos", asevera el jefe del Seprona en Burgos, el alférez Pedro Martínez.

En ese momento, se decidió realizar "una operación de inspección de talleres de reparación de vehículos con el objetivo de comprobar no sólo que se realizaba una correcta gestión de los mismos, sino que cuentan con las autorizaciones para su puesta en funcionamiento, detectar talleres ilegales y comprobar la trazabilidad de los repuestos utilizados".

No han sido muchas las instalaciones fraudulentas que se han detectado, aclara el alférez Martínez, pero el fenómeno es creciente. El pasado año se detectaron cinco talleres ilegales, uno en Burgos, otro en Aranda y tres en pequeñas localidades de la provincia, mientras que en el año 2011 sólo se denunció un único taller ilegal.