Juan (nombre inventado) tiene un taller 'pirata', como él dice, desde hace seis años en el que hace arreglos de todo tipo. Después de un cuarto de siglo trabajando en un taller legal le llegó la carta de despido y, como tantos otros, decidió montárselo por su cuenta "para poder comer".

Esta situación responde a un perfil de profesional que ha ido creciendo desde que la crisis entrara de golpe en nuestras vidas. Este factor, al que se suma la actitud de numerosos conductores que optan por acudir a los mecánicos clandestinos para ahorrarse unos euros, ha provocado en el sector pérdidas del 20% sólo en la provincia de Alicante, donde existen 1.500 establecimientos autorizados.

Los últimos datos de la policía autonómica confirman esta problemática: de los 641 talleres inspeccionados desde 2013 hasta el pasado mes de abril en la provincia de Alicante, el 17% "son totalmente ilegales", es decir, 107 talleres mecánicos.

Desde la Asociación de Empresarios de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines de la Provincia de Alicante (Atayapa) afirman que como consecuencia de estas redadas, se han producido ocho detenciones "tras detectarse graves irregularidades en la documentación de los negocios y en las condiciones de los locales y empleados". Estas mismas fuentes estiman que los talleres ilegales superan en número a los legales.

El de Juan está escondido en una pedanía de Elche. Sólo sus clientes, algunos le guardan fidelidad desde hace décadas, saben cómo acceder al recinto situado en las afueras de la ciudad. Consciente de que la policía ha ido cerrando el cerco, intenta pasar desapercibido. "Si llevas cuidado y no te das a conocer mucho, puedes ir tirando".

A este respecto se refiere Luis Mascaró, director del servicio jurídico de la Federación del Metal de la Provincia de Alicante (Fempa), que integra a Atayapa. "En Elche, a diferencia de otras localidades, no recibimos muchas denuncias anónimas, pero somos conscientes de que allí hay mucho taller ilegal", comenta.

Atapaya lleva un año y medio colaborando estrechamente con la policía autonómica para acabar con los talleres que actúan al margen de la ley. En los últimos seis meses les han pasado 200 denuncias en distintas localidades de la provincia, como Alicante ciudad, Altea, Torrevieja, Castalla, La Romana, Orihuela...

Mientras tanto, Juan no tiene reparos en reconocer que una parte importante de su negocio consiste en ser subcontratista de otras empresas: "Les interesa mis servicios porque les sale más barato que uno oficial", argumenta. La diferencia está en el coste de la mano de obra.