El director técnico de la Asociación de Desguaces de la Comunitat Valenciana (Adecova), Pere Anrubia, asegura que, desde 2009, vienen proliferando las denominadas 'campas', una especie de cementerios ilegales de vehículos que carecen de cualquier sistema aislante, por lo que suelen contaminar el suelo sobre el que se asientan.

"Debemos combatir sin tregua las 'campas' y concienciar a los ciudadanos del problema que generan", recalca el dirigente, para quien se trata de instalaciones que están fuera de control, que no pagan impuestos, y que en la mayoría de los casos utilizan una apariencia de talleres para retirar piezas de los vehículos y luego abandonarlos.

Estos negocios fraudulentos, por ejemplo, pueden hacer creer a un particular que dan de baja su vehículo cuando, en realidad, están quitándole algunas piezas para venderlas, mientras que el coche termina abandonado en algún lugar. Las posibles consecuencias de esta acción, de entrada, recaerían sobre el propietario.

Anrubia recuerda también que las únicas instalaciones en las que puede darse de baja un vehículo con todas las garantías son los denominados Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos, cuyo listado puede consultarse en la página web de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Aun así, es necesario que continúe la lucha contra los ilegales, aunque no es fácil. "Las campas aparecen y desaparecen. Vienen los agentes del Seprona, les sancionan y los echan, pero se van a otro lugar. Suponen una competencia desleal y nos hacen daño a los desguaces legales", se lamenta.

Anrubia se refirió asimismo que los centros autorizados son los únicos con capacidad para emitir el certificado de destrucción, que garantiza que el vehículo ha sido tratado con arreglo a la normativa.

Este documento es necesario, por ejemplo, para presentarlo en el concesionario donde se vaya a adquirir un vehículo nuevo y beneficiarse, de este modo, de las ayudas previstas en el Plan Pive.