Las patronales de fabricantes de vehículos (Anfac), vendedores (Ganvam) y concesionarios (Faconauto) ya han remitido al Ministerio de Industria la petición de liberalizar el sector de las ITV. Otras asociaciones, véase Cetraa o Conepa, se muestran contrarias a esta solicitud.

La solicitud pasa por la instalación de una línea fija de ITV en talleres de reparación y concesionarios, exclusivamente para vehículos ligeros (turismos y furgonetas).

Este sector se calcula genera, en la actualidad, unos 500 millones de euros anuales. Estas cifras han provocado que, en tiempos complicados, la gestión de las ITV se haya convertido en objeto de deseo.

Sin embargo, la idea no convence a todos por igual, y el debate está servido, como demuestran las palabras del presidente de la Asociación de Talleres de Reparación de Vehículos de Zaragoza (Atarvez), Fernando Antoñanzas.

"Sería una gran ayuda para el sector del automóvil, que lo está pasando mal, pero posiblemente los negocios más pequeños saldrían perjudicados", vaticina el dirigente.

Obviamente, únicamente las grandes cadenas de talleres y concesionarios podrían disponer del espacio y la capacidad económica para adecuar sus instalaciones, debido a que cada establecimiento requeriría una inversión mínima de 100.000 euros.

Antoñanzas reconoce que será un proceso muy largo, ya que "actualmente hay unas concesiones que habría que respetar", y además habría que cambiar la reglamentación vigente, porque "ahora no está permitido ofrecer en un mismo espacio el servicio de reparación y el de ITV".

Si finalmente el Gobierno decide liberalizar el sector de las ITV, lo hará sin consenso. Más allá de la necesidad de acuerdo con las Comunidades Autónomas, hay tantos colectivos a favor de esta medida como en contra.

Así, la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) muestra su rechazo, argumentando que "no se puede ser juez ni parte".

Tampoco los pequeños propietarios y algunas asociaciones de talleres están por la labor de ver cómo muchos clientes se van a la competencia de los grandes establecimientos.

Anfac, Ganvam y Faconauto, en cambio, sostienen que con esta iniciativa se promovería la competencia y se reduciría el precio del servicio, al tiempo que aumentarían las líneas de inspección, facilitando el acceso de los usuarios y reduciendo el número de vehículos que circulan sin superar la ITV.