Una de las cargas imprescindibles a conocer en el proceso de compraventa de un vehículo de segunda mano es el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) o Impuesto de Circulación. Presente durante toda la vida útil del automóvil, se trata de un tributo municipal directo sobre la titularidad de los vehículos de tracción mecánica aptos para la circulación por la vía pública, es decir, aquellos que se encuentran matriculados en un registro oficial como es la DGT.

La clave fundamental de este impuesto radica en que tendrá que abonarse anualmente, dado que su vigencia transcurre desde el 1 de enero al 31 de diciembre, por lo que, en consecuencia, el pago tendrá que realizarse a partir del 1 de enero de cada año.

“La carga del impuesto de circulación deberán de abonarla de forma anual todos los propietarios de los vehículos que están matriculados, en condiciones de circular y dados de alta, aunque su permiso sea temporal, con independencia de su clase y categoría. Además, al ser de carácter municipal, dependerá del Ayuntamiento donde esté censado el titular del vehículo, alterándose la cantidad a pagar y la fecha de pago en función de la localidad”, explica Jorge Alcántara, presidente de Tramicar.

Por otro lado, la nueva regulación premia a aquellos vehículos menos contaminantes, híbridos o eléctricos, que mantienen una tarifa en función de la potencia fiscal y establecen una bonificación del impuesto para dichos vehículos. Una bonificación que habrá solicitar al consistorio correspondiente, ya que no se aplica directamente. Así, junto a la contaminación, los componentes que determinarán el precio serán el lugar de residencia, el tipo de vehículo y su potencia.

Asimismo, el pago del impuesto de circulación recaerá en los propietarios oficiales del vehículo, es decir, la persona física o jurídica que aparezca reflejada en el Permiso de Circulación. Por ello, cuando la compraventa se produce entre particulares con el año ya iniciado, la persona encargada de efectuar el pago de este impuesto será quien haya sido su propietario el primer día del año en curso, teniendo validez hasta el 31 de diciembre del mismo año.

Por su parte, el comprador no tendrá que abonarlo, al ser el vendedor el encargado de hacerlo, así como de entregar el justificante correspondiente. A partir de ese momento, se notificará el cambio de titular en la Jefatura de Tráfico y el vendedor quedará libre con respecto a este gravamen.

Además, aquellos vehículos que no abonen el impuesto de circulación recibirán distintas notificaciones mientras acumulan una deuda con el ayuntamiento. En caso de no atender la reclamación del ejecutivo local, será Hacienda la que podrá reclamar su pago por vía de apremio e, incluso, iniciar un procedimiento de embargo para cobrar esta deuda.