Se ha convertido en un clásico afirmar que el automóvil va a cambiar más en los próximos años que en sus más de 100 años de historia, y esto no es sólo por la segura llegada del coche autónomo o por los inevitables cambios en la motorización. Son factores que se van a hacer notar a no muy largo plazo. Pero los fabricantes ahora no hablan de automóviles, hablan de movilidad. Y lo hacen hasta el extremo de incluirla en la propia definición de su actividad. Ya no se ven como fabricantes de vehículos, sino como proveedores de movilidad.

¿Y qué quiere decir eso? Durante la presentación de conclusiones del Think Tank de Automoción B2B del IE Business School, se hacía notar la ineficacia, la gestión de cada paso y el alto coste de un típico y tópico día de trabajo de un ejecutivo: ”desplazamiento de casa hasta el aeropuerto en un coche de renting de la compañía; aparcamiento del automóvil  durante toda la jornada en el aeropuerto; vuelo en avión; desplazamiento desde el aeropuerto hasta el lugar dónde se celebre esa hipotética reunión utilizando taxi; coche de alquiler; Cabify;… y, terminada la reunión, vuelta”.

Movilidad

Imaginad una aplicación que os proponga una amplísima variedad de medios de transporte, autobuses, trenes, taxis, coches, aviones y bicicletas. Imaginad que esa aplicación os permite seleccionar la mejor opción y sobre la marcha para cada una de vuestras necesidades de movilidad, en cada momento. Imaginad que esa aplicación combina cada medio de transporte para cada etapa de vuestro recorrido, gestionando su uso e interconexión en tiempo real y sin depender de reservas, trámites y tiempos de espera.

Eso ya existe. Se llama Whim y está financiado por Toyota. Hoy por hoy, sólo opera en Helsinki con un modelo de pago único mensual. Su horizonte es la de asegurar el transporte ilimitado, por tierra y aire en el espacio europeo, a través de la aplicación.

Por su parte, Cadillac, la marca de lujo de General Motors, está desarrollando “Book by Cadillac”, que permite a los conductores cambiar de vehículo por una suscripción de 1.500 dólares mensuales sin límite de kilómetros. ¿Caro? Estamos en el comienzo y no hay competencia. Todo evolucionará, con esta iniciativa o con las que aparezcan. En cualquier caso, ya se han inscrito 8.000 personas (con una media de edad de 34 años).

Las concepción del automóvil como parte de las necesidades de movilidad que nos surgen de diferente modo en nuestro día a día gana terreno, especialmente en las zonas urbanas donde existe una amplia disponibilidad de alternativas sin las limitaciones asociadas a la propiedad de un vehículo: gran desembolso, depreciación desde el minuto uno, gastos imprevistos ligados al mantenimiento, gestión de reparaciones, itv, seguros,…

¿Estas alternativas van a acabar con el coche privado? Por supuesto que no, y menos en zonas rurales o ciudades pequeñas con pocos servicios. Convivirán las plataformas de servicios y el coche en propiedad, pero esa convivencia debe estar en nuestras cabezas para afrontar el futuro