Hasta 900 carrocerías de automóviles se pueden pintar diariamente, en los tres turnos de producción, en la nueva nave de pintura de la factoría de Audi en Ingolstadt, unas modernas instalaciones de 12.000 metros cuadrados que incorporan tecnología respetuosa con el medio ambiente y puestos de trabajo con diseño ergonómico. Actualmente, se pintan aquí los modelos Audi A4 y A5, aunque les seguirán, en breve, los Audi A3 y Q2.

Aproximadamente 200 empleados trabajan en el edificio, apoyados por 54 robots de pintura, 36 robots adicionales de asistencia y otros ocho de limpieza. El inicio de la construcción de la nueva nave, de 324 metros de longitud, 36 de anchura y 32 de altura, comenzó en abril de 2014, mientras que la instalación de los equipos se inició en marzo de 2015 y la ceremonia de cubierta de aguas se efectuó en julio de ese mismo año. Las operaciones de producción en serie comenzaron en la primavera de 2016, después de un periodo de construcción de dos años.

Por otro lado, las instalaciones incorporan tecnologías de recirculación de aire, separación en seco y limpieza del aire de salida, medidas que permiten una reducción en el uso de los recursos, hasta el punto que la energía calorífica y el consumo del agua empleado por coche se ha reducido en un 20%. La recirculación de aire también ayuda a reducir las emisiones de CO2 por coche pintado en un 30%, mientras que la limpieza del aire sobrante reduce las emisiones de COV en un 90%.

Por su parte, equipamientos para la aplicación de pintura con tecnología robótica y pistolas electroestáticas de pulverización con rotación a alta velocidad llevan a cabo el proceso de pintado de forma completamente automático. Con el método denominado “bell-bell”, la pintura se aplica solo electroestáticamente, logrando así una mayor eficiencia, con un 5% menos de residuos por cada vehículo que se pinta.

El proceso completo de pintado de un modelo Audi precisa de alrededor de unas tres horas. Las carrocerías de los coches pasan a través de tres estaciones para la aplicación del relleno, de la capa base y de la pintura transparente. Después de cada paso del proceso, las carrocerías de los coches ya pintadas pasan a través de una secadora. La nueva línea es también un destacado componente de la fábrica inteligente conectada del futuro; de hecho, un robot controla los automóviles pintados en más de un centenar de puntos diferentes.