Carglass España ha puesto en marcha una campaña en la que regala un producto repelente del agua en el parabrisas, por cada servicio de reparación o sustitución de lunas. Esta promoción, que arrancó el 16 de mayo, estará vigente hasta el próximo 6 de junio.

El obsequio para el cliente está directamente asociado con la seguridad vial, uno de los pilares de la compañía. De este modo, el tratamiento que ofrece Carglass funciona como un repelente del agua que cae sobre el parabrisas. Su efecto hidrofóbico hace que las gotas apenas toquen la superficie del cristal, formando “perlas” que ruedan rápidamente por el parabrisas hasta desaparecer.

El resultado es una mejor visibilidad al volante, tanto en condiciones diurnas como nocturnas, y una menor necesidad de usar los limpiaparabrisas. Este producto es resistente a la abrasión de los limpiaparabrisas y mantiene su efectividad durante seis meses, aproximadamente.

Según diversos estudios analizados por Carglass, el riesgo de sufrir un accidente cuando llueve es un 70% superior y se produce mientras está lloviendo, no cuando dejan de caer gotas pero el asfalto sigue mojado. Por tanto, es la reducción de la visibilidad, y no la menor adherencia del asfalto, la principal culpable de la siniestralidad en lluvia.

Hay tres grandes grupos de factores que explican cómo la lluvia afecta a la visibilidad en la conducción:

  1. Cuando llueve hay menos luz ambiental y las gotas de agua en el aire reducen la visibilidad horizontal, definida como la distancia máxima a la que un observador puede distinguir un objeto.
  2. La lluvia modifica drásticamente el entorno visual de los conductores, especialmente de noche. Filtra parte de la luz de los faros y reduce las zonas iluminadas, cambia la luz que se refleja sobre la carretera (el asfalto se ve más oscuro), reduce las propiedades reflectantes de la pintura de las marcas viales, disminuye el contraste entre los objetos y su fondo, y cambia la percepción visual de ciertas superficies.
  3. La lluvia afecta la capacidad del conductor para ver a través del parabrisas. Según el estudio de Andrey y Knaper, la visibilidad reducida bajo condiciones de lluvia se debe principalmente a la perturbación visual en el parabrisas, más que al efecto atmosférico en sí. Las gotas de agua en el parabrisas distorsionan la luz y reducen el rendimiento visual del conductor. Incluso con los limpiaparabrisas en funcionamiento, la falta de uniformidad de la capa de agua sobre el cristal explica la mayor parte de la reducción de la visibilidad.

Este efecto se multiplica si el parabrisas sufre desperfectos (impactos, grietas, arañazos,...) y si también se ha manchado con el barro y grasa que suele haber en la carretera. Todo ello aumenta la carga mental del conductor y hace que dirija la mirada a puntos más cercanos de la carretera, lo que produce una menor capacidad de anticipación a las situaciones de la conducción.