Así, sabemos que como tengamos una semana con martes, miércoles o jueves festivo, en carrocería pocos coches entran a reparar, cuestión fundamentalmente basada en que para el usuario particular medio, el día festivo debe poder disponer de su coche (aunque sea en el garaje). De esta forma, son semanas que descarta dejar el coche en el taller.

Esa reacción, normalmente, hace que la facturación de esa semana desestabilice el mes, tengamos problemas para cubrir el número de horas de trabajo por operario o bien debamos alargar las de otras semanas. En definitiva, el taller muestra problemas de rendimiento y facturación, los operarios tienen ritmos de trabajo distintos, los clientes menos disponibilidad para reparar, los trabajadores con un día en medio de una semana que no arregla nada, las empresas con sistemas productivos más o menos continuos con una parada y arrancada más (con el coste que ello supone),… Pero, al fin y al cabo, a nuestras administraciones le da lo mismo, nos siguen cobrando los mismos impuestos, el ritmo funcionarial no cambia y el político tampoco - cobran lo mismo con riesgo cero -. Total, para qué preocuparse si en el mes de diciembre o abril sólo se trabajan 19 días y con festivos entre semana.

Luego oímos que tenemos que ser más competitivos o que debemos cambiar nuestros modelos productivos. Y creo que, efectivamente, así debe ser, pero también veo que estamos alejados de lo que decimos y de lo que hacemos, ya que nos cuesta llevar todas las festividades a lunes o viernes (mucho más productivo sin lugar a dudas y provechoso para empresas y trabajadores), no sea que algún santo o no se nos enfade. Al fin y al cabo, a nadie con potestad de cambiar las citadas le cuesta dinero.

Seamos prácticos, seamos productivos y dejemos de ser rancios.