Los abrasivos son sustancias que tienen como finalidad actuar sobre otros materiales a través de un esfuerzo mecánico, como un triturado, un corte o un pulido. Tienen una dureza elevada y se emplean en todo tipo de procesos, tanto industriales como artesanales.

Según recoge Loctite en uno de sus últimos post del Blog Ruta 401, los abrasivos pueden ser naturales o artificiales, y se pueden clasificar según su mayor o menor dureza. La escala más utilizada es la de Mohs, que lleva su nombre por el mineralogista alemán Friedrich Mohs, que la estableció en 1820.

Pero Loctite también se detiene en explicar la historia de los abrasivos, su evolución desde la Prehistoria hasta nuestros días. En cuanto a las características de los materiales abrasivos, la marca de Henkel destaca las más utilizadas, como son la dureza, friabilidad, tenacidad y capacidad de corte, mientras que entre los tipos de lijas se distinguen las vitrificadas o cerámicas; resinoides o de baquelita; metálicas; las de caucho; las de goma-Laca; y las de silicato.