Uno de los procesos más demandados en los talleres en los últimos tiempos es el de pulido de carrocería y faros, que se orienta a eliminar las imperfecciones ocasionadas por el paso del tiempo, lavados incorrectos, el clima, radiación ultravioleta u otros agentes de contaminación. Todos estos agentes de riesgo atacan la capa más superficial de la pintura, provocando arañazos muy finos denominados 'swirls', que, además, hacen perder el brillo que tenía el coche cuando salió del concesionario y que le da ese aspecto nuevo que tanto gusta a los clientes.

Según recoge un artículo del Blog Ruta 401, este tipo de imperfecciones pueden ser reparadas, mejorando el aspecto del vehículo gracias a la técnica de pulido. En los últimos años ha aumentado el número de productos dedicados al pulido de la pintura, pero hay que tener en cuenta, según Loctite, que “no existen productos milagrosos que con solo aplicarlos con un paño vayan a eliminar los arañazos. Si queremos hacer un trabajo será necesario aplicarlo usando una pulidora”.

El polish o pulimento, por su parte, es un compuesto más o menos cremoso que contiene microabrasivos que se encargan de eliminar las imperfecciones o microarañazos de la pintura de forma homogénea. Algunas de las herramientas a la hora de pulir son pulidora rotativa, pulidora orbital, pulidora roto-orbital, polish de corte, medio y acabado, esponjas de pulido y esponjas de acabado.

Aunque hay varias formas de hacer un pulimento, que van a depender, entre otras cosas, de la rutina del taller, desde Loctite proponen la que sigue el mismo con los tres polish: corte, pulido y acabado, en ese orden. “Si usamos sólo el de corte, nos quedará la superficie ligeramente mate y si usamos sólo el medio o el fino, no quitaremos los defectos. Aquí es donde entra en juego la habilidad personal y el tipo de defectos y que determinarán el resultado final. Para no mezclar los polishes, podemos usar diferentes aplicadores”.