Alastair Gibson es un escultor pionero de Sudáfrica del Sur que trabaja con fibra de carbono desde Brackley (Northamptonshire, Inglaterra), aunque su carrera profesional está unida a los deportes de motor. Después de siete años en fórmulas de carreras inferiores, pasó 15 años en la Fórmula Uno, primero como mecánico para el equipo de F1 Benetton, y luego como jefe de equipo de mecánica para los equipos de BAR y Honda.

“Empecé a invertir tiempo con fragmentos desechados de fibra de carbono y partes y piezas de los coches, porque eso es lo que tenía a mano. Me di cuenta de que podía hacer algunas cosas bellas con ellos, pero no estaba seguro de que pudieran despertar el interés de alguien en comprarlas”, explica Gibson, quien, después de descubrir su verdadera pasión, tomó la decisión en 2008 de convertirse en un artista de fibra de carbono.

El proceso de creación de las esculturas es largo. Primero, el artista hace a mano un modelo a escala 1:1 de madera de balsa. A continuación, lo explora y utiliza el software CAD para decidir la colocación de los detalles, como los ojos, branquias o aletas. Después, vienen los moldes de fibra de carbono, cuyo número depende de la escultura, para, finalmente, llevar a cabo el proceso de laminación, poniendo las hojas delgadas de fibra de carbono en los moldes.

“Se trata de una etapa bastante difícil del proceso, ya que, en la mayor parte de mis esculturas, el tejido de la fibra de carbono se puede ver a través del barniz de Spies Hecker, así que hay que conseguir colocar la pieza correctamente en el molde, asegurándose de que no hay nada entre la fibra de carbono y el molde”, explica el escultor. “Incluso un sólo cabello puede arruinar por completo la escultura en esta etapa”.

Gracias a su larga carrera en la Fórmula Uno, Gibson conoce a Andrew Moody, jefe de pintura y artes gráficas de Mercedes AMG Petronas. Una vez que las esculturas se ensamblan, Gibson las transporta a su planta de pintura en Brackely, donde se pintan con Spies Hecker, al igual que los coches de carreras y los camiones del equipo.

Según comenta Moody, “utilizamos en las esculturas que requieren color la base bicapa Permahyd Hi-TEC 480 y el barniz Permasolid HS Optimum Plus 8650 que aporta un gran brillo satinado. Así conseguimos este acabado tan fabuloso en las esculturas”. Las conversaciones entre Gibson y Moody sobre el color y efecto a menudo tienen lugar durante la fase del concepto inicial. Si el artista quiere un color específico, el equipo utiliza el espectrofotómetro ColorDialog de Spies Hecker.