La superficie acristalada de los coches ha aumentado un 15% en los últimos diez años y, al mismo tiempo, el grosor del vidrio empleado en los coches ha disminuido un 10%. Los coches actuales tienen más cristal que nunca, un vidrio más delgado y ligero, pero también más resistente.

Actualmente, el mercado mundial de vidrio plano para automóviles representa 4.500 millones de metros cuadrados de superficie, cifra que va a seguir creciendo según Carglass. Este aumento del porcentaje de vidrio empleado responde a un motivo principal: la reducción del peso del vehículo, clave para reducir sus consumos y emisiones. “Cada modelo que se lanza al mercado es entre 50 y 100 kilos más ligero que su predecesor de la generación anterior”, asegura Robert Tonolla, vicepresidente de Sika.

Por su parte, Chris Davies, director del Departamento Técnico del Grupo Belron, cree que “los fabricantes van a emplear más vidrio en sus coches en el futuro, junto a materiales compuestos como la fibra de carbono, porque son más ligeros que el metal. La superficie acristalada en los coches está creciendo no sólo para aumentar la visibilidad, sino porque también ofrece a los diseñadores más libertad con el diseño. Y como cada vez hay más superficie, el vidrio se está haciendo más delgado para compensar el aumento de peso”.

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Este proceso está acelerando el desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías de vidrio. El BMW i8 emplea cristal Gorila de Corning, lo que le ha permitido no sólo reducir su peso, sino mejorar la acústica del habitáculo. Su uso puede reducir hasta un 30% el peso del vidrio empleado en un coche. Para Frank Rinderknecht, director general de Rinspeed, “esa es la mejor manera de ser sostenible y eficiente energéticamente. Además, con menos peso también se mejoran el comportamiento y la frenada”.

Por otro lado, científicos de la Universidad McGill de Canadá han desarrollado un nuevo tipo de vidrio inspirado en la estructura entrelazada de las conchas de los moluscos marinos. El profesor François Barthelat y su equipo han creado un vidrio que es 200 veces más fuerte que el ordinario.

Actualmente, el mercado mundial de vidrio plano para automóviles representa 4.500 millones de metros cuadrados de superficie 

El deseo de tener un menor impacto ambiental también impulsará la innovación en el control solar de los cristales de un coche. Usando vidrio que refleje o permita la entrada de los rayos solares al interior del habitáculo permite reducir el tamaño de los sistemas de aire acondicionado. Por otro lado, los cristales con células fotovoltaicas pueden generar energía libre de emisiones que sirve para alimentar ciertos sistemas de un vehículo.

Además de las ventajas medioambientales, estos avances llevan aparejadas una mejor visibilidad, la posibilidad de tener un mayor o menor contacto con el mundo exterior desde el coche, y una mayor superficie acristalada para introducir pantallas inteligentes, el otro gran foco de desarrollo de los cristales de los automóviles.

El avance de la conducción automatizada irá descargando al conductor de la función de conducir y le permitirá centrar su atención en otras cosas mientras circula en su coche. Según explica Carglass, el automóvil se va a convertir en un ecosistema de atención, donde el parabrisas será la gran pantalla y su centro de mando y entretenimiento. Y las ventanillas laterales también pueden convertirse en pantallas inteligentes que proporcionen información y entretenimiento a los pasajeros. "Tecnologías como la opacidad variable, realidad aumentada y gráficos 3D nos permitirán ver contenidos a la carta, navegar por Internet, chatear, jugar,... y también “completar” lo que ven nuestros ojos a través de los cristales de un automóvil".