Circular por el carril exterior de una rotonda provocando deliberadamente la colisión con otros coches; siniestros fingidos por el dueño de un taller que repara los vehículos y, además, cobra la indemnización por lesiones porque los coches están asegurados a nombre de su mujer sin que ésta lo sepa; pertenecer a una familia dedicada profesionalmente a crear siniestros; etc. Se trata de algunos de los casos de bandas organizadas que cometen fraude al seguro destapados en nuestro país este último año, según el 4º Barómetro del Fraude en el Seguro de Autos de Línea Directa, que recoge cómo estas mafias se han incrementado un 152% en España en los últimos cinco años.

El número de redes delictivas detectadas por Línea Directa desde 2013 asciende a casi 400 bandas diseminadas por todo el territorio nacional, que suelen responder a un perfil concreto: vinculación con otros delitos graves, estructura muy jerarquizada y centradas en obtener indemnizaciones por daños corporales en el denominado “fraude carrusel”, en el que se trata de engañar a varias compañías de seguros de forma continuada. Su composición varía, pero el núcleo de decisión suele tener entre tres y cuatro cabecillas y los importes medios de sus estafas multiplican por diez a los fraudes realizados de forma individual, superando, de media, los 12.000 euros de coste.

En concreto, el fraude al seguro de Autos, respecto al conjunto del fraude, sigue arrojando niveles altos; de hecho, la proporción de estafas realizadas en 2016 ha igualado a la de 2014, que hasta ahora, había marcado un máximo histórico, lo que significa que tiende a estabilizarse. En este sentido, un 6% de los accidentes que declaran los automovilistas a sus seguros en España son falsos, una cifra que multiplica por 3,5 a los engaños registrados en 2009, lo que parece constatar, según Línea Directa, que “el fraude al seguro de Autos ha venido para quedarse”.

El importe medio de las estafas, 1.286 euros, se mantiene prácticamente igual que hace dos años, aunque hay variaciones según su tipología. En el ámbito de daños materiales, que constituyen el 93,5% de los intentos de fraude, asciende a 309 euros, mientras que en los daños corporales, el coste se multiplica por 50 hasta superar los 15.500 euros de promedio.

Por su parte, el coste global para el sector de Autos desciende respecto al último Barómetro de Línea Directa, pero sigue siendo “descomunal”, según la aseguradora: cada año, la cifra defraudada a las compañías de seguros asciende a 833 millones de euros, una cantidad que equivale, por ejemplo, al presupuesto del Pacto de Estado contra la violencia de género para los próximos cuatro años.

En cuanto a su tipología, incluir en el parte daños ajenos al siniestro sigue siendo la estafa más habitual en los fraudes materiales (80,5%). Le siguen, a más distancia, los montajes (12%), el falso hurto (2,2%) y los fraudes por presupuestos inflados (1,9%). Y dentro de las lesiones, la inmensa mayoría (99%) son simulaciones o falsos agravamientos de un daño real, mientras que en el 1% de los casos se trata de cobrar por lesiones sufridas antes del siniestro.

Respecto a la época del año, los meses de marzo, mayo y junio son los más propicios para los defraudadores, mientras que los miércoles y los jueves son los días en los que se registran más intentos de estafas.

Por otro lado, Línea Directa también ha actualizado el mapa del fraude en España de acuerdo a su propia cartera de clientes, más de 2,1 millones de coches. Para ello, ha establecido un índice ponderado y proporcional que cruza todos los casos detectados en los dos últimos años con el total de siniestros declarados en cada provincia. Según los resultados, Murcia, Almería y Jaén son los territorios con más fraudes cometidos por conductores, mientras que Soria, Teruel y Pontevedra arrojan los índices más bajos.

Para completar el estudio, Línea Directa ha realizado una encuesta a 1.700 conductores de toda la geografía nacional para analizar el perfil del defraudador al seguro del coche. En este sentido, los hombres jóvenes de 18 a 24 años, desempleados o con trabajos precarios, son los más proclives a engañar a sus aseguradoras. Por género, los hombres cometen más fraude que las mujeres, fundamentalmente para tener el coche impoluto y son más categóricos a la hora de afirmar que no se arrepienten de los fraudes cometidos. Las mujeres, por su parte, simulan más lesiones que los hombres, desconocen más las consecuencias jurídicas de las estafas y suelen engañar a sus compañías “porque necesitan el dinero”.