Las ventas de motocicletas de ocasión cayeron un 5,5% en el primer trimestre, con un total de 63.358 unidades, lo que sitúo la relación de ventas VO/VN en valores de 2 a 1, frente a las 2,6 a 1 del mismo periodo del año anterior, según los datos de Ideauto para Ganvam, publicados con motivo de la inauguración del Gran Salón de la Moto en Ifema.

La patronal de la distribución atribuye esta caída en el mercado de usadas a la entrada en vigor de la normativa Euro 4 para motos en 2017, lo que generó un elevado estocaje de kilómetros cero enmarcados en la anterior Euro 3, que permitió adquirir un modelo prácticamente nuevo a un precio muy asequible, desviando la demanda de nuevas al mercado de ocasión.

Así, las ventas de motos usadas llevadas a cabo por profesionales experimentaron en este primer trimestre una caída de casi el 15%, motivada por el fuerte descenso de las operaciones con modelos seminuevos, que cayeron un 30,5% en este canal si se comparan con el mismo periodo del año anterior.

En opinión de la asociación, esta realidad evidencia los “excesos” a los que el mercado de las dos ruedas se ve sometido por parte de las marcas cada vez que hay un cambio normativo hacia legislaciones más estrictas sobre seguridad y emisiones de CO2. Si bien en el caso de los coches, este cambio impide al fabricante seguir produciendo, en la moto se le impide al distribuidor seguir vendiendo, lo que le genera un problema de stock, teniendo en cuenta que en el mercado de la moto sólo el 20% se vende bajo demanda.

En palabras del presidente de Ganvam, Lorenzo Vidal de la Peña, “para poder dar salida a ese stock el vendedor debe automatricular y tirar los precios, e incluso vender a pérdidas porque nadie va a comprar una moto menos eficiente al mismo precio frente a la seminueva. ¿Por qué, al igual que ocurre con los coches, cuando hay un cambio de homologación, no se impide seguir fabricando motos enmarcadas en la euro anterior?”.

Además, esta caída de ventas de motos usadas jóvenes en el primer trimestre hace “un flaco favor” a la antigüedad del parque de dos ruedas que alcanza ya los 15,6 años de edad media, con el impacto negativo que tiene para la siniestralidad, con un aumento del 12% en el último año. De hecho, los datos de Ganvam muestran que actualmente la mitad del mercado de motocicletas se corresponde con modelos de más de diez años, lo que supone cinco puntos más que en el primer trimestre de 2017, haciendo necesaria, según la patronal, la “urgente” puesta en marcha de un plan de incentivo al achatarramiento que permita poner freno a este envejecimiento.