El Instituto de Seguridad de los Vehículos Automóviles, Duque de Santomauro (ISVA), de la Universidad Carlos III de Madrid, y la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (Aeca-ITV) publican el estudio “Contribución de la ITV a la Seguridad Vial y al Medio Ambiente”. El objetivo ha sido evaluar los daños que, en forma de accidentes, heridos y victimas mortales, la inspección técnica de vehículos evita a la sociedad.

El informe viene motivado por la alarma social que provoca el incesante aumento del número de accidentes de tráfico (un 23% desde 2012 a 2016) y el impacto en la salud de los ciudadanos y en el medio ambiente que provocan los gases contaminantes que emiten los vehículos, y cómo contribuyen las ITV a la reducción de esas cifras, garantizando el correcto estado de mantenimiento de los mismos. El dato es más preocupante aún si se tiene en cuenta el alto índice de absentismo del parque de turismos. Se calcula que algo más de 2,6 millones de turismos circulan por nuestras carreteras sin la preceptiva ITV.

Según el informe, elaborado con datos de 2016, las estaciones de ITV evitan al año 133 víctimas mortales, cerca de 12.100 heridos de distinta consideración y al menos 17.700 accidentes de tráfico. Si el total de los vehículos que no acuden a las inspecciones obligatorias lo hubieran hecho, podrían haberse evitado al menos 8.800 accidentes, más de 7.000 heridos y 81 muertes adicionales. En lo que a protección medioambiental se refiere, el informe incluye un estudio de emisiones según el cual las muertes prematuras evitadas por la ITV por exposición a contaminantes atmosféricos son unas 406 al año. Si todos los automóviles hubieran pasado la ITV, podrían haberse evitado cerca de 80 muertes prematuras adicionales.

En términos económicos, el beneficio social de la ITV se cifra en unos 815 millones de euros anuales, que podrían ser 290 millones más si se eliminase el absentismo

Las estaciones de ITV efectúan inspecciones rigurosas armonizadas a nivel europeo. En España estas inspecciones están reguladas en el Real Decreto 920/2017, de 23 de octubre, que permite por primera vez a los operadores acceder a la centralitas a través del sistema de diagnóstico a bordo (OBD) para comprobar el sistema de gestión medioambiental que incorporan los vehículos, “un paso de gigantes en la lucha por preservar el medio ambiente, ya que significa tener acceso a información valiosísima para la ITV”, explica Luis Ángel Gutiérrez Pando, presidente de Aeca-ITV.

En palabras de Vicente Díaz López, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid y uno de los autores del estudio, “la labor que realiza la ITV es singularmente eficaz, pues con un pequeño número de recursos, comparados con los que dispone el fabricante, se llega a conclusiones similares: el vehículo es apto para la circulación. Si el vehículo o alguna de sus partes no lo permitieran, se producirían accidentes y, por tanto, víctimas y daños materiales”.

“Aunque debemos estar razonablemente satisfechos con el sistema de inspecciones técnicas en España, estoy convencido de que éste debe evolucionar para atender los retos de futuro que plantea la propia evolución tecnológica de los vehículos, la necesidad de mejorar la calidad del aire que respiramos y los nuevos modelos de movilidad que empiezan a esbozarse de cara al futuro”, concluye el secretario general de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, Raúl Blanco Díaz, autor del prólogo del estudio.