La mortalidad de las empresas en su tercer año de vida, el momento crítico en el que muchas de ellas agotan sus recursos iniciales, se ha disparado cinco puntos en 2020, según recoge el último estudio de Iberinform sobre longevidad empresarial, que estudia cada año las tasas de mortalidad de los proyectos empresariales.

El tercer año es el más crítico en todo proyecto empresarial: la inyección inicial de capital permite a la inmensa mayoría cumplir sin problemas los primeros 24 meses de vida. Sin embargo, a partir de ese punto, aquellas empresas que no son capaces de generar números negros afrontan un futuro incierto.

"El estudio muestra que la primera ola de la pandemia ha roto la cadena por el eslabón más débil, las empresas en su tercer año de vida. Es el momento en el que el capital inicial se agota y las cuenta de resultados tiene que empezar a cuadrar para dejar de consumir unos recursos propios cada vez más escasos. Lo que ha ocurrido es que aquellas empresas que han entrado en su tercer ejercicio en 2020 se han encontrado con una tormenta perfecta por el impacto en su facturación de una pandemia con la que nadie contaba. En la foto de este año, la tasa de mortalidad ha escalado hasta el 19% frente al 14% de hace un año", explica el director general de Iberinform, Ignacio Jiménez.

Para elaborar este estudio, Iberinform ha analizado los más de tres millones de constituciones de empresas que han tenido lugar en España desde 1990. Oficialmente, 386.000 han sido dadas de baja en el registro mercantil, pero es un dato equívoco. De acuerdo con los registros de Iberinform, 1,4 millones de empresas adicionales no tienen ningún tipo de actividad, a pesar de estar constituidas legalmente.

De acuerdo con el estudio, uno de cada cuatro proyectos empresariales en España quiebra antes del quinto año de vida, mientras que uno de cada dos no llegará a cumplir el noveno, donde la tasa de supervivencia cruza el ecuador y queda recortada al 45%. Los años siguientes presentan todavía tasas de mortalidad superiores a los tres puntos porcentuales. A los doce años, la tasa de supervivencia se limita ya al 36%. Es un punto de giro en la madurez de las empresas españolas. A partir de ese momento, las posibilidades de supervivencia aumentan sensiblemente.