Si hace unos días conocíamos cómo Francisco Vales, gerente de TalleresD3, explicaba en televisión su compleja relación con las compañías de seguros, es ahora el responsable de Carrocerías Poldo e Hijo, en Santander, el que destaca que la línea de actuación que está propugnando la Asociación de Empresarios del Taller de Vehículos de A Coruña (Atreve) frente a las compañías aseguradoras está funcionando cada vez para más asociados.

Manuel Lorenzo, segunda generación de un taller que fundó su padre en el año 1988, decidió sumarse a la asociación después de conocerla a través de redes sociales y foros en los que, como él, compartían sus inquietudes profesionales del sector hartos de los abusos de las compañías. Carrocerías Poldo e Hijo es uno de los negocios de fuera de la provincia de A Coruña que se ha sumado a Atreve, en calidad de socio colaborador, para tener acceso, entre otros servicios, al de Defensa del Asegurado.

El servicio de Defensa del Asegurado de Atreve proporciona el asesoramiento de abogados especializados en el sector y de peritos independientes. Con este equipo, el porcentaje de éxito en las reclamaciones judiciales es prácticamente del 100%. Su actuación consigue reparar vehículos que habían sido declarados siniestro total, por ejemplo, demostrando que el valor venal es superior al marcado por el perito de la compañía.

Manuel Lorenzo ya ha asesorado a algún cliente que ha terminado reclamando a su compañía y que, en otros casos, no ha sido necesario llegar a la denuncia porque las aseguradoras, una a una, han ido aceptando sus presupuestos. “Se trata de creer en ti, en tu taller y no tener miedo”, dice este profesional.

Como primera medida, Carrocerías Poldo e Hijo colgó en su negocio el cartel de Atreve para el precio/hora, fijándolo en 45 euros para la hora de mano de obra y en 60 euros para la gestión de reclamaciones. “Porque es tu casa, tu negocio, y no puede venir nadie a ponerle precio a tu trabajo. Y lo que vemos es que pagan”. Manuel Lorenzo ve cómo ahora, cobrando el precio que considera justo y sin plegarse a las presiones de las compañías, puede prestar un mejor servicio y garantizar sus trabajos “como es debido”, destacan desde Atreve.

El taller de Lorenzo es un negocio al que vienen clientes desde muy lejos para reparar las carrocerías de sus coches, pero, según el responsable, en los últimos años los ingresos han estado bajando como consecuencia de la política que imponen las aseguradoras. Ahora, comprueba que consigue cobrar a la primera y que el proporcionar un correcto asesoramiento al cliente, facilitándole la información o la ayuda necesaria para reclamar en caso de que sea necesario, es una fórmula que funciona.