Para que no se produzcan ventas fallidas y evitar la tentación de sobrestocar para asegurar la disponibilidad de la referencia, Isi Condal revisa en su último post algunas prácticas que aseguran mejores inventarios.

  1. Mejor hacer inventarios rotativos que generales. Las ventajas de hacer inventarios rotativos por secciones del almacén frente a los generales son obvias, pero nunca está de más recordarlas: no es necesario cerrar la tienda de recambios, se necesita menor inversión en tiempo y personal, y permite hacer inventarios con más frecuencia y disponer así de un stock actualizado.
  2. Elegir bien el momento y ser regulares. Enlazando con el apartado anterior, los inventarios rotativos permiten situar más fácilmente los inventarios en momentos de menor actividad y llevarlos a cabo de forma regular. Mejor si el software de gestión permite lanzar los inventarios de forma automática, como una tarea programada. Así se evita la tentación de postergar una tarea que no destaca por su popularidad.
  3. Usar PDA. La PDA es la gran aliada en la logística de un almacén de recambios. Si no se utiliza, puede dar un poco de pereza introducirla porque se imagina que habrá que modificar todos los procesos en el almacén. Pero no tiene por qué ser así. Una buena manera de iniciarse en el uso de PDA puede ser empezar usándola en los inventarios.
  4. Configurar bloqueos de movimiento durante el inventario. Para evitar descuadres, hay que evitar en lo posible los movimientos que cambian el stock durante el inventario. Como máximo, se permiten las ventas, teniendo en cuenta lo vendido durante el inventario para evitar descuadres.
  5. Ocultar la cantidad de piezas del inventario actual. Tanto si se trabaja con papel como con PDA, es conveniente que no se muestre la cantidad de piezas del inventario actual para no influir en la persona que hace el inventario y obligarle a hacer un recuento exhaustivo.