La Jornada sobre Automóviles ICEA 2017, patrocinada una edición más por GT Motive, sirvió de marco para analizar el impacto del nuevo Baremo. Para ello contó con la experiencia de José Mª Escribano, director de la División Siniestros de Plus Ultra Seguros, quien ayudó a conocer las primeras consecuencias en la gestión de siniestros de este nuevo sistema para valorar los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación en virtud de las modificaciones introducidas por la Ley 35/2015, de 22 de septiembre.

“Este baremo es un sistema nuevo que responde a una demanda social. A las peticiones de las asociaciones de víctimas, que siempre han pedido ayuda en favor de la reducción de accidentes e indemnizaciones más acordes a las de países de nuestro entorno, así como a la toma de conciencia sobre la creciente bolsa de fraude en las lesiones, y más concretamente en el caso del esguince cervical”, comentaba Escribano.

Pero el Baremo no es el único factor decisivo en el comportamiento de las indemnizaciones en 2016 y 2017. “No hay que olvidar la despenalización de las faltas paralela a su aplicación”, recordaba Escribano al citar la Ley Orgánica 1/2015 de Reforma del Código Penal que lo permite -la imprudencia leve del artículo 621 del Código de 1995 se reconduce ahora a la vía civil quedando únicamente tipificadas la imprudencia grave y la menos grave-, pero también los cambios referentes a las Bases Técnicas actuariales y las actualizaciones de cuantías y límites -Artículos 48 y 49 de la Ley 35/2015-.

Según el director, “estamos, en definitiva, ante un sistema nuevo en el que aparecen nuevos conceptos, tablas y partidas indemnizables. Un sistema asimétrico que hace aumentar de forma significativa las indemnizaciones, sobre todo en los casos de grandes lesionados y de fallecimientos, pero reduciendo las de los lesionados más leves en base a un principio de reparación íntegra y vertebrada del daño”.

De un modo práctico, Escribano avanzó algunos de los efectos que el nuevo Baremo está teniendo en comparación con su predecesor. Según los datos expuestos, la indemnización promedio por fallecimiento crece en todos los tramos de edad, resultando la media de todos ellos un 84,31% superior a la del anterior Baremo. El grupo de edad en el que más lo hace es el que comprende las víctimas de entre 30 y 50 años, donde la indemnización promedio resultó ser un 104,7% superior en 2016.

Por su parte, los beneficiarios que más incrementan su indemnización en promedio son los hijos y los padres. Las nuevas figuras que introduce el nuevo Baremo representan un 21,35% sobre el incremento total de los fallecidos, fundamentalmente por la figura del hermano.

El ponente también señaló que el incremento de las indemnizaciones en los lesionados con secuelas es ahora progresivo: a mayor gravedad de la lesión, mayor incremento respecto al antiguo Baremo. Además, y aunque todos los conceptos aumentan, son dos nuevos los que sobresalen: el lucro cesante y el daño emergente. No obstante, las lesiones temporales ayudan a la compensación de los mencionados incrementos. En todos los conceptos existen reducciones respecto al antiguo Baremo salvo en el lucro cesante, aunque es ciertamente poco representativo en este tipo de lesiones.

En cualquier caso, Escribano calificó 2016 de año de transición entre en el antiguo y el nuevo Baremo. “Carecemos de la suficiente experiencia en los Juzgados y aún habrá que esperar para ver cómo los datos de siniestralidad se desarrollan con el nuevo Baremo, que ha supuesto un gran esfuerzo de formación y nuevos planteamientos en la gestión para numerosos colectivos como peritos médicos, abogados y tramitadores”.