La función principal del intercooler es reducir la temperatura del aire comprimido por el turbocompresor antes de que llegue a la cámara de combustión del motor. Esto produce un impacto significativo en el efecto de carga, puesto que el aire refrigerado tiene una densidad mucho más alta en cuanto moléculas de aire por centímetro cúbico. A su vez, genera un aumento de la cantidad de aire de admisión que mejora mucho la potencia del motor.

La avería del intercooler suele asociarse a la existencia de daños en el turbocompresor. La sustitución del turbocompresor conlleva varios riesgos si no se realiza conforme a las guías de instalación. Según explica Nissens, es muy fácil que el intercooler se obstruya a causa de los residuos del turbo, sobre todo el aceite, pero también otras partículas y las piezas rotas del turbo.

nissens oil

Las fugas del intercooler, a menudo, se deben a una elevada presión del sistema, que puede ocasionar la deformación del depósito de plástico con la consiguiente fuga del intercooler. La permanencia de residuos en el sistema tras la instalación puede provocar una obstrucción que haga aumentar la presión del sistema. Por tanto, el intercooler tendrá que soportar una presión mucho más alta que la presión para la que está diseñado, lo que podría ocasionar una avería.

Lo mismo puede ocurrir si la potencia del turbo se aumenta de forma manual. Este aumento de presión conlleva el desgaste adicional del intercooler, con el consiguiente riesgo de que el depósito se gaste.

Si un mecánico instala un turbocompresor nuevo sin examinar primero el intercooler, el sistema realizará una secuencia de alta presión en la que el aceite y las partículas que se hayan acumulado en el intercooler correrán el riesgo de entrar en la cámara de combustión. La entrada de residuos en la cámara de combustión conllevará un alto riesgo de avería del motor.

Solución recomendada por Nissens

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Para evitar daños en el motor, el intercooler tendrá que sustituirse siempre que el turbo se averíe para garantizar la ausencia de residuos en su interior, como aceite, metal u otras partículas. Cuando se instale un turbo nuevo, todos los componentes del sistema tendrán que examinarse de manera exhaustiva para garantizar la ausencia de obstrucciones provocadas por los restos de aceite o metal.

Con independencia de la causa de la avería o de la sustitución del intercooler, es imprescindible averiguar siempre la razón del problema antes de instalar una unidad nueva. Las piezas adyacentes (turbocompresor, ventilación del cárter, recirculación de gases de escape, admisión de aire del turbocompresor, sistema de escape, etc.) deben integrarse en el proceso de solución de problemas; de lo contrario, el fallo podría volver a ocurrir.

Al sustituir el intercooler, Nissens aconseja:

  • Comprobar el recorrido del aire entre el turbocompresor y el intercooler para asegurarse de que no haya impurezas, partículas, obstrucciones o restricciones en las secciones reducidas.
  • Comprobar el recorrido del aire entre el intercooler y el colector de admisión para asegurarse de que no haya impurezas, partículas, obstrucciones o restricciones en las secciones reducidas.

nissens deformed tank

  • Limpiar/sustituir las piezas que intervienen en el recorrido del aire y los accesorios que estén dañadas, obstruidas o sucias.
  • Sustituir las juntas del recorrido del aire y las conexiones de refrigeración (si se trata de un intercooler enfriado por agua) que sea necesario.
  • Asegurarse de que todos los elementos de conexión queden apretados, que no haya fugas y que no se produzca aspiración de “aire secundario”.
  • Utilizar siempre un comprobador de fugas entre el turbo y la admisión después de montar un turbo, un intercooler, tubos y mangueras nuevos.
  • Comprobar la presión de sobrealimentación con un manómetro o con la conexión OBD.