El dropshipping es un tipo de envío de pedidos en el cual no es necesario que el distribuidor tenga las piezas que vende en su almacén. Cuando un taller compra una referencia que se gestiona con dropshipping, el distribuidor que ha realizado la venta compra a su vez la pieza a un fabricante o mayorista, y éste se encarga de hacer el envío directo al taller.

Según destaca Isi Condal en su blog, lo bueno del dropshipping es que no se necesita tener en stock el producto, ni almacenarlo en ningún momento. No se trata ya (como en el caso del crossdocking) de que se minimiza el tiempo de almacenaje y preparación. Con el dropshipping el pedido del cliente no llega a pasar por el almacén del distribuidor, con el consiguiente ahorro de dinero en logística. Además, permite aumentar la oferta de productos porque no hay limitaciones por espacio de almacenamiento, así como evitar el riesgo de obsolescencia y reducir la inversión en mercancía: no es necesario almacenar las piezas en ningún momento y sólo se vende lo que el taller ya ha comprado previamente.

Como inconvenientes, Isi Condal indica que el dropshipping añade complejidad técnica a la gestión de los pedidos porque la empresa no controla físicamente la disponibilidad del stock ni el envío del pedido. También puede aumentar los costes de envío: se produce más de un envío cuando el pedido de un cliente incluye referencias que la empresa sí tiene físicamente en almacén y también otras referencias que no se tienen y que se venden con dropshipping.

Frente a las desventajas del dropshipping, la empresa destaca “algunos remedios”. Aunque la empresa no tenga físicamente las referencias que vende con dropshipping, el proveedor puede facilitar el acceso a sus sistemas para saber si hay o no stock y poder gestionar el pedido. También se pueden reducir los posibles aumentos de coste en los envíos reservando los envíos gestionados con dropshipping para aquellos productos en los que se tenga más margen de ganancia.

Para hacer dropshipping, y desde el punto de vista informático, el distribuidor que vende la pieza necesitará virtualizar el almacén de su proveedor para que los clientes puedan realizar el pedido, así como disponer de una funcionalidad que permita automatizar el proceso desencadenando un pedido en el proveedor y otro en el distribuidor, para que finalmente se genere el albarán sin necesidad de preparación y de procesos logísticos propios.

Si es el mayorista o fabricante el que envía la pieza, se necesitará permitir la virtualización del stock en los ecommerce de los clientes y poder definir por dirección de envío o por cliente si se trata o no de un envío gestionado con dropshipping, y con qué imagen debe imprimirse la documentación de entrega.