Las normas ACEA son las que establecen los fabricantes de vehículos para asegurarse de que los lubricantes son adecuados para que un motor funcione correctamente y dure el máximo tiempo posible. La versión más reciente, ACEA C5 se refiere a la HTHS, que es la viscosidad mínima a la cual la carga que soportan los cojinetes es admisible. Esto quiere decir que, por debajo de ella, se podrían tener problemas de desgastes y roturas. Pues bien, ACEA C5 establece que esa HTHS debe ser igual o mayor, a 150º C, a 2,6 mPa·s y menor de 2,9 mPa·s.

Según explican desde Total, ACEA C5 baja la viscosidad HTHS, que es la que se da a altas temperaturas y alto cizallamiento, y lo hace por debajo de la de un SAE XXW-30. Por eso se recomienda, cuando se exige un aceite que cumpla con la norma ACEA C5, que se utilice un XXW-20 cuya HTHS a 150º C se corresponda con ese intervalo de viscosidad. Se trata de una diferencia muy importante respecto a ACEA C1, C2, C3 y C4, que pedían viscosidades HTHS superiores.

Cuando la viscosidad disminuye, lo que ocurre es que disminuye también la necesidad de energía para mover el aceite por el circuito y este fluye más rápidamente, tanto en frío como en caliente. Y, destaca Total, a menor energía consumida, menores emisiones. En el caso de los aceites ACEA C5, el ahorro de consumo de combustible exigido es mayor o igual al 3%, como en el caso de un C1.

Respecto a los problemas que se pueden dar si la viscosidad es menor a la HTHS, dependen en gran medida del diseño de la zona donde se encuentran los cojinetes, los materiales utilizados para fabricar estos elementos y también otros que soportan una carga elevada. Por ello la utilización de las SAE XXW-20 sólo se recomienda para algunos tipos de motores, normalmente los nuevos.

Además, para cumplir las nuevas normas de emisiones se exige que los lubricantes sean compatibles con los sistemas de tratamiento de gases que se utilizan en los vehículos; es decir, que se trate de productos Low SAP, en cuyo caso las concentraciones de fósforo y azufre, así como de las cenizas sulfatadas, van indicadas en la norma y son equivalentes a las de un aceite C2 o un C3. Otras variaciones posibles se darían en la compatibilidad con gomas y elastómeros.

En otros ensayos se exige también que las prestaciones sean equivalentes a las otras normas C: limpieza de motor, ya sea gasolina o diésel, de inyección directa o no, a altas y bajas temperaturas, compatibilidad con biocombustibles, desgaste del motor, capacidad detergente del producto y eliminación de lodos

Desde Total recuerdan que la norma ACEA C5 surgió como respuesta a las demandas de los motores más modernos. Una de las vías que utilizan los fabricantes de coches para reducir emisiones es la producción de motores cada vez más ajustados, lo que dificulta que aceites más viscosos, como pueden ser los 0W-30 o 5W-30, se muevan como deben por el circuito de lubricación, lo que se traduce en un aumento del consumo. Por eso estos motores necesitan aceites más fluidos.

Como son más pequeños, los nuevos motores trabajan a mayores temperaturas y/o presiones, por eso las formulaciones de los productos deben ajustarse a estas nuevas condiciones. Además, necesitan reducir al máximo la formación de depósitos en el motor, tanto a alta como a baja temperatura, precisamente por su menor tamaño: como las holguras son más reducidas, es más fácil que cualquier suciedad pueda afectar al movimiento de las piezas, desgastándolas. En algunos casos, esto puede afectar a la misma combustión, es decir, al consumo de carburante y a una mayor cantidad de emisiones.

Por este motivo, ACEA C5 es tan exigente con la fluidez (baja viscosidad), reducción de la suciedad (aditivos detergentes y dispersantes) a alta y baja temperatura, estabilidad frente a la temperatura (bases sintéticas altamente estables) y capacidad de aguantar la carga (aditivos antidesgaste). El único problema es que no se puede utilizar en todos los vehículos, sino solo en aquellos en los que se recomiende un lubricante ACEA 0W-20.