El ruido dentro del taller es un problema para la salud de los trabajadores, indica Loctite en un artículo que les adjuntamos íntegro, y por esa razón hay que intentar reducir su nivel. Pero los trabajadores no son los únicos que lo afrontan, ya que los vecinos y locales cercanos pueden quejarse.

 

Es cierto que los talleres, por la naturaleza del trabajo, generan niveles de ruido que pueden ser molestos para los demás. Hay que valorar, por ello, la posibilidad de instalar en el taller insonorizantes de pared.

Los aislantes acústicos o insonorizantes evitan que el ruido que se genera salga al exterior, pero también que el ruido de fuera se introduzca en el taller. De este modo los profesionales pueden concentrarse mejor en sus tareas.

Se trata de una inversión importante, pero que a la larga evita molestias, tanto por las posibles quejas o denuncias, como por la distracción que puede causar en el día a día el sonido que procede de la calle.

En términos legales, la normativa no obliga a insonorizar ningún local, simplemente indica el nivel de decibelios a partir de los cuales es molesto. A partir de los cuales sí se puede exigir aislamiento acústico.

En general es recomendable que siempre se insonorice el local cuando el nivel de ruido esté cerca de los límites. Una simple medición acústica puede dar la solución.