El buen mantenimiento del vehículo, además de incrementar la seguridad, también tiene un impacto positivo en la huella ecológica y el buen estado de los neumáticos es uno de los aspectos más relevantes. Según datos de Continental, el neumático es responsable del 21% del consumo del vehículo. Si no tienen la presión adecuada, se puede gastar hasta el 3% más de combustible. Además, los neumáticos con poca presión pierden pequeños fragmentos de su estructura, por lo que esas piezas terminan en el medio natural y, finalmente, lo perjudican.

La resistencia a la rodadura, íntimamente ligada al consumo de combustible, es uno de los parámetros que se mide en la Etiqueta Europea del Neumático, obligatoria desde 2012. En palabras de Jorge Cajal, director de Comunicación de Continental, “la diferencia entre la mejor categoría, A, y la peor, F, puede suponer hasta 300 euros de ahorro en la vida de un neumático; o lo que es lo mismo, el ahorro del coste de un neumático completo”.

Resulta especialmente llamativo para Continental que los consumidores no estén todavía familiarizados con dicho etiquetado y que a la hora de adquirir nuevos neumáticos lo que tenga mayor peso en su decisión sea el precio. Según datos de un estudio citado por la compañía, en 2017 la etiqueta más común para los turismos era la categoría E para la resistencia de rodadura y C para la adherencia sobre mojado. “Estos neumáticos constituyen, por tanto, alrededor de una cuarta parte del mercado, cifras que apenas han variado desde 2012, por lo que es importante seguir concienciando sobre la importancia del etiquetado”.

Según añade Jorge Cajal, “en Continental la seguridad del neumático es innegociable, por lo que el 75% de su gama de turismos tiene la máxima categoría en su comportamiento en frenada, sin perder su rendimiento en resistencia a la rodadura o en consumo de carburante”.