La presentación del Volkswagen Golf 2017 hace unas semanas fue el marco elegido para que el CEO de la multinacional alemana, Matthias Mueller, adelantara también la apertura de una nueva fábrica de baterías que estará operativa en 2018 en Salzgitter (Alemania). Este anuncio se enmarca en la política de la compañía de centrarse en los coches eléctricos, que pretende representen un 20% del volumen de ventas en 2025, así como en las baterías para vehículos híbridos.

El anuncio muestra, por tanto, cómo Volkswagen está acelerando su electrificación, informan desde el portal Motor ADSL Zone. Por el momento, soluciones como la desconexión de cilindros del nuevo 1.5 TSI o el apagado automático en inercia sirven para convencer al mercado y seguir homologando sus mecánicas.

Sin embargo, la crisis del dieselgate pasa por seguir planteándose como un fabricante innovador y a la vanguardia. Aquí entra en juego la apuesta del grupo por la electrificación, que también es uno de los factores que influyen en el reciente anuncio de prescindir de 30.000 empleos en los próximos años.

La construcción de su propia fábrica de baterías es lo que les permitirá, por otro lado, reducir costes de fabricación de unos vehículos que están lastrados por el precio de las baterías. Por su parte, la inversión en el desarrollo de tecnologías más capaces, principalmente por la densidad de almacenamiento de carga, provocará que estos costes difícilmente bajen al ritmo que desearía el mercado.