Aunque se recomienda cambiar los filtros para el habitáculo cada 15.000 kilómetros o, al menos, una vez al año, hay que tener en cuenta que, circulando en ciudades o en ambientes muy contaminados, el filtro pierde su eficacia más rápidamente. Desde Bosch aconsejan la primavera como el mejor momento para cambiar estos filtros, especialmente si el conductor o los pasajeros habituales tienen reacciones alérgicas a pólenes u otros tipos de alérgenos.

Bosch tiene una solución adecuada para cada tipo de conductor o vehículo, que va desde los filtros estándar económicos y los eficientes filtros de carbón activo, al innovador Filter para la mejor calidad de aire posible dentro del vehículo. Este último es un filtro especial anti polen donde sus varias capas de material filtrante permiten la retención de las micro-bacterias más finas y separa de forma duradera los alérgenos y los vuelve inofensivos. Al reducir y prevenir reacciones alérgicas como los estornudos, el Filter minimiza las distracciones del conductor.

Todas estas ventajas han sido valoradas por el jurado de los premios Galería de la Innovación de la recientemente clausurada Motortec Automechanika Madrid 2017, que ha otorgado al Filter uno de los premios a la innovación.

Recomendaciones para los filtros de aceite, aire y combustible

El objetivo del filtro de aceite es evitar que las impurezas que pueda tener el propio aceite, tanto las externas como aquellas generadas internamente, entren al motor. Con el paso del tiempo y el uso, este filtro va perdiendo efectividad, por lo que, según Bosch, lo mejor para asegurar la integridad mecánica del vehículo es cambiar periódicamente el filtro a la vez que el aceite en los intervalos que recomienda el fabricante.

Para que se lleve a cabo la combustión, además del combustible, también es necesario aire. A lo largo del circuito de aspiración, el filtro de aire retiene las impurezas en suspensión del aire que entra en el motor. Un filtro de calidad también debe permitir siempre la entrada de una cantidad de aire suficiente para el buen funcionamiento del motor. Por ello, se aconseja sustituir el filtro del aire cada 20.000 kilómetros, a la vez que el filtro de aceite, o una vez al año o según las recomendaciones del fabricante del coche. Si se circula en zonas especialmente polvorientas, estos intervalos de cambio obviamente deberán de ser más reducidos.

Por último, el combustible necesario para la combustión del motor pasa a través del filtro de combustible, siendo éste el encargado de retener las impurezas del mismo, explica Bosch. Si el filtro está deteriorado o lleno de impurezas del propio combustible, el automóvil puede, por ejemplo, perder potencia y el sistema de inyección averiarse. Por ello, se deberá sustituir como mínimo cada 30.000 kilómetros o según las recomendaciones de cada fabricante. Si el circuito de combustible sufre alguna avería, también es necesario cambiar el filtro de combustible.