El limpiador de frenos es de fácil aplicación gracias a su formato de aerosol e incorpora un tubo de extensión diseñado para la limpieza de las zonas de difícil acceso. Con gran poder disolvente, es de secado rápido, lo que reduce los tiempos del taller (a 20º C, el tiempo de secado es de 180 segundos), no es corrosivo, desengrasa y repele el agua, no deja residuos ni películas. Es, además, un líquido transparente, no es conductor y no contiene acetonas, hidrocarburos clorados y productos químicos aromáticos.

Aunque es un producto concebido para limpiar restos de aceite y líquido de frenos, grasa, alquitrán, imprimaciones y suciedad en el sistema de freno (pastillas, discos, zapatas y tambores), se ha generalizado su uso para la limpieza de otros componentes, como discos de embrague, zonas de estanqueidad, carburadores e inyectores, cajas de cambio, superficies de unión, cilindros, restos de adhesivos y selladores del motor, así como restos resecos de resina o goma de bisagras.

Para conseguir un resultado óptimo, Loctite recomienda en su Blog Ruta 401 que es necesario retirar el exceso de suciedad previamente. La pulverización del producto debe realizarse a una distancia aproximada de 50 cm de la zona de aplicación, para que la proyección del líquido actúe con mayor fuerza y el resultado sea más eficaz.

Tras dejar evaporar el producto, puede repetirse la operación si la suciedad persiste. Para ello, se puede acercar el pulverizador a unos 20 cm de la zona de aplicación. Hay que evitar la aplicación de este líquido sobre superficies pintadas y piezas plásticas o de caucho, por lo que es recomendable proteger las piezas vulnerables (latiguillos, fuelles, racores, etc).

Henkel desarrolla soluciones de reparación y mantenimiento en colaboración con los principales fabricantes automovilísticos. Así, para la limpieza de frenos, ha diseñado el producto Loctite SF 7235, un disolvente en formato de aerosol de 500 ml que permite eliminar la suciedad incrustada. Por sus propiedades impregnantes, el producto es óptimo en sistemas de embrague y frenos equipados con componentes de amianto, actualmente en desuso, pero muy presentes en vehículos clásicos.

A la hora de usar el limpiador de frenos, es importante que el técnico del taller tome las precauciones y advertencias indicadas por el fabricante del producto, ya que se trata de un componente inflamable y altamente contaminante. Al tratarse de un producto clasificado como inflamable, debe ser almacenado según lo establecido por el reglamento (Real Decreto 899/2017). Es importante mantenerlo lejos de fuentes de calor o de cualquier equipo eléctrico que no haya sido concebido a prueba de llamas. Además, el técnico debe evitar el contacto prolongado de este producto con la piel y hacer uso de él en lugares ventilados exclusivamente.

En materia de seguridad, salud y medio ambiente, Loctite SF 7235 se rige por el Reglamento (CE) nº 1907/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo.