Uno de los motivos que da preferencia al plástico es su resistencia a la oxidación, así como su menor peso, lo que redunda en una reducción del consumo del coche y un aumento de sus prestaciones. Según un artículo del Blog Ruta 401 de Loctite, otro punto a su favor es su alta moldeabilidad, además de resaltar por sus propiedades como aislante térmico, eléctrico y acústico.

El PVC es un plástico del tipo termoplástico, que se comporta de forma reversible a la temperatura y se puede soldar sin ningún problema. Además, se puede deformar mediante la aplicación de calor tantas veces como se quiera. Presenta una gran resistencia frente al desgaste y se puede encontrar de diferentes formas, tanto flexible como rígida.

En el ámbito del automóvil, el PVC se suele emplear como revestimiento aislante de cables, aunque también se puede encontrar en algún tipo de tubería flexible, recubrimientos y algunas juntas.

Además de la clásica soldadura, otro método para reparar elementos de PVC es a través de la aplicación de adhesivos. Se emplean en la unión de dos piezas y, al secarse, se endurece y refuerza su efecto sellador, provocando que ambas piezas queden unidas. Uno para PVC es el Loctite EA 3430, una opción económica y de pequeño formato que resulta muy efectiva, siempre y cuando no exista exposición a fluidos químicos agresivos.