Roberto Ramos, experto en Seguridad Vial y responsable de Formación de la Fundación CNAE (Confederación Nacional de Autoescuelas), señala seis aspectos básicos del vehículo que todo conductor debe comprobar antes de iniciar cualquier viaje, sobre todo si es de media o larga distancia.

  1. El nivel de aceite. Conviene hacer esta comprobación con el motor frío y en terreno llano y horizontal. Si está por debajo del mínimo, no se debe comenzar el viaje, sino añadir aceite y acudir a un taller para localizar la causa de la pérdida. Además, es conveniente sustituir periódicamente el aceite según indique el fabricante: Mineral (5.000 - 7.500 km), Semisintético (8.000 - 12.000 km) y Sintético (20.000 - 30.000 km).
  2. El nivel del líquido refrigerante. Si es necesario reponerlo, el motor debe estar completamente frío y bajo ningún concepto añadiremos agua del grifo, sino líquido refrigerante, que habrá que sustituir cada dos o tres años.
  3. Todos los dispositivos de alumbrado, particularmente las luces de cruce, que deben estar lo más altas posible, pero sin deslumbrar al resto de los usuarios. De noche, se debe circular a una velocidad que permita detenerse dentro de la zona iluminada. Existen lámparas halógenas que mejoran la visibilidad con respecto a las luces estándar.
  4. El nivel del líquido de frenos. Salvo causa de fuerza mayor, no hay que abrir el depósito para proceder a esta comprobación, pues cada vez que se hace el líquido absorbe humedad y pierde cualidades. Si se advierte que el nivel está por debajo del mínimo, lo indicado es llamar o avisar a una grúa y acudir a un taller. El líquido de frenos debe sustituirse también cada dos o tres años.
  5. El filtro de aire. Si está sucio, no permite una aspiración correcta del aire de la calle y produce una combustión incompleta o deficiente. Esto se traduce en menos potencia, más humo negro, más contaminación y problemas con el catalizador, la válvula EGR, etc. Conviene sustituirlo cada 10.000-12.000 km, salvo que se circule por ciudades con mucha polución o caminos de tierra, en cuyo caso es preferible hacerlo antes.
  6. La presión de los neumáticos. Hay que hacerla en frío, cada 15 ó 30 días. Un neumático bajo de presión se sobrecalienta y puede llegar a reventar. Hay que comprobar también que los surcos de la banda de rodadura tengan, como mínimo, 1,6 mm de profundidad. De lo contrario, el agarre será más débil y el aquaplaning (que propiciarán los aguaceros estivales) aparecerá antes. Un 60% de los accidentes que se producen por un fallo mecánico se deben al desgaste de los neumáticos.

La Confederación Nacional de Autoescuelas recomienda también revisar, entre otros, los elementos de seguridad pasiva, como el cinturón de seguridad, el sistema de retención infantil o el airbag.