De una humilde granja en Ohio (Estados Unidos) a liderar una de las principales compañías del mundo de fabricación de neumáticos. Esa es la historia de Harvey Samuel Firestone, del que se cumplen el próximo 20 de diciembre 150 años de su nacimiento. Harvey S. Firestone tuvo siempre una visión global, pero sin olvidar un fuerte compromiso local. Con apenas 22 años, en 1900, fundó The Firestone Tire & Rubber Co y en 1928 inauguró la primera fábrica de Firestone fuera de Estados Unidos, concretamente en Brentford, Inglaterra.

En 1932, Firestone decidió fundar Firestone Hispania (actualmente Bridgestone Hispania tras la entrada de Firestone en el grupo japonés en 1988). La primera fábrica en territorio nacional se construyó en 1931 en Basauri (Vizcaya). En 1967 se inauguró la fábrica de Burgos, y en 1976 abrió sus puertas la fábrica de Puente de San Miguel (Cantabria). Estas tres plantas facturan actualmente cerca de 600 millones de euros y la previsión para 2018 supera esa cifra.

Harvey S. Firestone tuvo la visión de prever que el futuro del transporte iría de la mano de los vehículos a motor de cuatro ruedas y, en 1906, acordó con su amigo Henry Ford ser el fabricante de los neumáticos de su famoso modelo T. En 1920, la compañía facturaba ya 115 millones de dólares. Esta época de cambios, inspiró a Firestone para abrir estaciones multiservicio, que se extendieron rápidamente por todo el país, vendiendo neumáticos nuevos, ofreciendo cambios de aceite y de baterías, reparaciones de frenos y otros trabajos de mantenimiento.

En 1923 introdujo una nueva tecnología de neumáticos de baja presión, los neumáticos “balón”, con los que ofrecía un producto más cómodo, con mejor agarre y de más confianza que los neumáticos de la época. También fue pionero al crear el primer neumático antideslizante, colocando una banda de rodadura con textura de caucho en la superficie del neumático para crear tracción.

Además, en la década de 1930, Firestone revolucionó la amortiguación de los vehículos, reemplazando los muelles metálicos por caucho, lo que mejoró enormemente la comodidad de los pasajeros. Patentado en 1938, el amortiguador de aire Firestone Airide sigue siendo la amortiguación neumática más utilizada del mundo.

También en los años 30, la compañía introdujo neumáticos de caucho en tractores y en maquinaria agrícola, los cuales (a diferencia de los de acero) no aplastaban los cultivos y podían utilizarse en cualquier condición climatológica. En 10 años, los neumáticos de caucho ya eran utilizados de manera estándar por los agricultores.