La medida tomó por sorpresa a unos 400 trabajadores que acudieron a comenzar su semana a la planta y recibieron un documento que informaba de la paralización definitiva de las actividades, informando que recibirían como finiquito compensatorio por el cierre unos 10 neumáticos, bien muy contizado en un país que atraviesa una fuerte recesión.

En la comunicación que los empleados hicieron circular por redes, la empresa confirma que "tomó la difícil decisión de dejar de producir neumáticos" en Venezuela. "Nuestro objetivo era mantener las operaciones, pero las condiciones económicas y las sanciones impuestas por Estados Unidos lo han hecho imposible".

Goodyear no es la primera empresa que abandona el país sudamericano, como ya ocurriera hace meses con Pirelli, y en un año donde muchas compañías globales han resuelto minimizar al máximo sus operaciones mientras evalúan si abandonan una nación agobiada por la falta de materia prima, la hiperinflación y una larga recesión.