O.P.E.N. (Organización Profesional de Especialistas del Neumático) recomienda revisar la presión de los neumáticos con la llegada de las primeras precipitaciones, pues son menos adherentes, no agarran igual y la frenada es más larga además que un neumático desgastado pierde agarre o adherencia, sobre todo en mojado.

Un análisis llevado a cabo por el Centro de Estudios Ponle Freno-AXA confirmó este mismo año que la lluvia es un factor que aumenta los accidentes de tráfico en España, siendo, la media diaria de siniestros incrementada un 7,4% cuando llueve.

La lluvia puede ser especialmente peligrosa al principio, cuando las primeras gotas, mezcladas con la suciedad del asfalto, hacen muy deslizante el pavimento. Por ello, en otoño, con las primeras tormentas es más habitual que se propicien salidas de vías y colisiones en frenada. Asimismo, conviene resaltar el último dato de la DGT, sobre los accidentes con fallecidos en verano, que expresa que el 80% se han producido en vías secundarias, siendo el accidente más predominante la salida de la vía.

Con lluvias más severas, si la huella de los neumáticos, tanto por desgaste como por una presión incorrecta, no es capaz de evacuar toda el agua acumulada en la banda de rodadura, delante de la goma puede formarse una ola que supondría una pérdida de adherencia, que puede provocar el mencionado aquaplanning.

Por ello, O.P.E.N. recomienda revisar la presión de los neumáticos, al menos una vez al mes y siempre que se vaya a realizar un trayecto largo, y controlar el dibujo de éstos para que su desgaste sea uniforme, con una profundidad recomendablemente superior a 3 mm y acudiendo a un especialista en caso de encontrar anomalías, irregularidades o daños en los mismos.