La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y su homóloga brasileña, Dilma Rousseff, tienen previsto reunirse tres días a partir del próximo jueves, 7 de marzo, en El Calafate para establecer nuevos acuerdos económicos.

Ambas dirigentes, junto a otras prioridades, esperan sellar también un acuerdo automotriz que establezca mecanismos para los cupos de exportación, superando definitivamente el conflicto de los últimos años en la aplicación de las barreras comerciales argentinas, que generaron malestar en Brasil.

El encuentro entre Fernández y Rousseff cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta los condicionamientos que impone la economía argentina, que afectan las inversiones brasileñas en el país. No en vano, los grupos brasileños ubicados en Argentina atraviesan por un momento complicado desde que cruzaron la frontera para hacerse fuertes en el mercado local.

Otro reto es intentar, incluso, que ese nuevo mecanismo en materia de comercio de automóviles se pueda extender a todo el Mercosur.

Ya en octubre, posventa.info informaba que los fabricantes argentinos de componentes habían solicitado a su gobierno que, en las negociaciones con Brasil, no se les colocara en el mismo paquete que la de los fabricantes de vehículos.

El Pacto Automotor Común debe prolongarse hasta 2019 y ya desde hace años la balanza es deficitaria para los fabricantes de componentes argentinos, decíamos. Avanzábamos también entonces que el futuro acuerdo automotriz entre Argentina y Brasil debía incluir como objetivo "fundamental" para los fabricantes locales una balanza equilibrada y por separado de autos y autopartes.