La industria automoción colombiana cerró el pasado ejercicio con un volumen de negocio inferior a lo esperado. No sólo la venta de automóviles superó el 11%, sino que la producción del según, según una encuesta de opinión de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), se contrajo un 18%.

A todo ello se suman los rumores que conducen hacia un probable cierre de las operaciones de la Compañía Colombiana Automotriz (CCA), productora de la japonesa Mazda, y una tasa de cambio que ha venido en aumento desde los primeros días de enero.

Pese a que el gobierno anunció el año pasado la puesta en marcha de líneas de crédito de Bancóldex por 394 millones de dólares (287 millones de euros) destinado a los fabricantes de vehículos y la implementación de un arancel preferencial para la importación de bienes intermedios y de materias primas, la situación apenas ha variado.

María Juliana Rico, directora de la Cámara de la Industria Automotriz de la Andi, considera que, aunque el sector ha realizado inversiones - por parte de General Motors Colmotores, Sofasa, Hino y Mazda -, "los esfuerzos aún son insuficientes para que la industria se consolide como una sólida productora de vehículos".

"La industria colombiana de vehículos ha perdido terreno. Anteriormente, el 50% de los coches que se vendían eran fabricados en el país. La participación ahora es del 30% (en 2013 salieron al mercado 96.000 unidades nacionales y 198.000 importadas, según la Andi)", lamentó la dirigente, antes de agregar que los fabricantes han tratado de compensar esta desaceleración dando impulso a las exportaciones a países vecinos como México y Argentina, incluso a las naciones del Caribe y Centroamérica.

Apuntó seguidamente que sí resulta favorable tener un dólar por encima de los dos pesos colombianos, pese a reconocer que esta tasa de cambio incide de manera significativa en las compras que hacen los empresarios del sector a sus proveedores.

Más allá de una contracción en la venta de vehículos, tendencia que se viene notando desde 2012, Rico aseguró que en el sector automoción persisten dificultades de peso, como una infraestructura vial atrasada, asuntos de competitividad y logística, y elevados costos de la energía.