El comienzo de año para la industria del automóvil en Venezuela es poco alentador, pues durante el mes de enero en las siete cadenas de montaje existentes en el país apenas se han montado 1.945 vehículos, lo que supone un 66 % menos que en el mismo período del año pasado, de acuerdo a los datos publicados por la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez).

 

Las cifras de Cavenez revelan que la producción de enero de 2013 es la peor para la industria en una década. Desde 2003 no se obtenían cifras tan bajas y aquéllas estuvieron muy marcadas por un parón de la industria petrolífera, principal motor de la economía venezolana.

Durante el mes de enero Chrysler de Venezuela no montó ningún vehículo en su planta del estado Carabobo. Iveco apenas colocó 18 unidades y Mack, 31.

Las principales causan de esta situación son el alargamiento de las vacaciones (enero es temporada vacacional en el país sudamericano), las deudas que las terminales venezolanas acumulan con sus casas matrices (cercanas a un montaje total próximo a los 1.000 millones de euros), las consiguientes restricciones a la compra de piezas o las demoras del Ejecutivo venezolano a la hora de aprobar los permisos de importación para el material de montaje.

Pocos consideran que este año podría revertirse la tendencia negativa que se inició en 2007. Entre ese año y 2012 la producción venezolana de automóviles retrocedió casi un 40 %, al descender desde 172.000 vehículos hasta los 104.000 del pasado año. Las previsiones más optimistas anuncian que, en el mejor de los casos, se repetirán las del pasado ejercicio.