Los fabricantes rusos de automóviles deberán hacer frente a un sobrecoste de unos 1.480 millones de dólares (más de mil millones de euros) si el gobierno tiene que aplicar a sus vehículos la tasa medioambiental que actualmente sólo grava a los coches importados.

Así se desprende de un informe de la agencia de calificación Moody's, que señala que, en caso de aplicar la tasa, los fabricantes rusos la repercutirán directamente en los precios con una subida del orden del 20%, reduciendo su competitividad respecto a los automóviles importados.

Recientemente, la Unión Europea pidió a la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se pronuncie sobre la legalidad de la tasa de reciclaje que Rusia aplica a los vehículos importados. Bruselas sostiene que esta tasa es discriminatoria y perjudica las exportaciones de la UE a Rusia, que suponen 10.000 millones de euros anuales.

El estudio de Moody's indica que el fabricante ruso de vehículos industriales Kamaz ha cifrado entre 300 y 600 millones de dólares (entre 220 y 440 millones de euros) el sobrecoste anual que tendría que afrontar si se aplica la tasa a los vehículos fabricados en Rusia, Bielorrusia y Kazajistán (exentos hasta el momento).

Por su parte, AutoVAZ, controlada por el grupo francés Renault, tendría que asumir un coste adicional de 450 millones de dólares al año (333 millones de euros), mientras que en el caso de GAZ la cifra se sitúa en 430 millones de dólares (320 millones de euros).