Cuando queda poco más de un mes para que el nuevo test para la medición del consumo de combustible y emisiones de CO2, conocido como WLTP, comience a aplicarse, los fabricantes de automóviles advierten de que los consumidores no deberían afrontar un incremento en los impuestos de los coches a partir de la entrada en vigor de esta prueba. De esta forma, ANFAC se une a la advertencia de la patronal europea ACEA, que señala que la transición al WLTP no debería tener un impacto negativo en la fiscalidad soportada por los vehículos.

“Debemos asegurarnos de que los impuestos basados en las emisiones de CO2 no varían, teniendo en cuenta que un mismo coche tendrá mayores valores de CO2 si se mide con la prueba WLTP que con la NEDC”, afirma Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de ANFAC. “De no hacerse así, la llegada del nuevo método de medición podría incrementar la carga impositiva que soportan los consumidores”, añade el responsable.

La mayoría de los Estados miembros de la UE aplican actualmente algún tipo de impuesto basado en el CO2 por la matriculación y/o propiedad de automóviles. Estos sistemas tributarios se basan en los valores de CO2 de la prueba de laboratorio, que pueden encontrarse en el certificado de conformidad del vehículo.

Para mantener la transparencia y la comparabilidad para los consumidores, los fabricantes de automóviles europeos recomiendan que la UE y sus Estados miembros realicen una presentación única del procedimiento de ensayo WLTP en las etiquetas y en el resto de información facilitada al consumidor a partir de 2019. Antes de esta fecha, el uso del ciclo NEDC debería estar legalmente vinculado al etiquetado.

Además, teniendo en cuenta la complejidad del periodo de transición, los fabricantes consideran que este cambio único en el etiquetado podría hacerse a partir del 1 de enero de 2019 (según lo propuesto por la Comisión Europea), con la excepción de los vehículos fin de serie.

Las empresa europeas también proponen proporcionar información basada en el WLTP a través de los enlaces web y otros materiales a partir de septiembre de 2017. La industria está preparada, pero necesita la opinión jurídica de la Comisión Europea, según ACEA. A los efectos de documentación técnica del vehículo, se utiliza el valor específico de CO2 individual de un vehículo, pero en la información y publicidad para los consumidores, se deben utilizar rangos de CO2 y valores de consumo de combustible.