Más de 40.000 empleos y 17 fábricas de automóviles en España están directamente vinculadas a la producción y venta de vehículos diésel en España, donde se fabrican más de 1,2 millones de vehículos diésel en el país al año. En este sentido, ANFAC alerta de las graves consecuencias e implicaciones que las manifestaciones del nuevo Gobierno pueden tener de cara al empleo y a la producción de coches en España, que representa el 10% del PIB y emplea al 9% de la población activa.

“La incertidumbre sólo puede provocar que perdamos oportunidades de nuevas adjudicaciones de modelos y con ello, que nuestra industria se debilite gravemente”, afirma el presidente de ANFAC, José Vicente De Los Mozos. “Las plantas en España trabajan cada día en la adecuación de sus líneas de producción, para integrar cuanto antes las exigencias normativas medioambientales y todas las mejoras tecnológicas”. Hasta 10.000 millones de euros invierten las compañías de automoción en el país en los últimos cuatro años, enfocadas en nuevas tecnologías y en innovación.

La Dirección de ANFAC se reunió el pasado 10 de julio con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera -un día antes de sus declaraciones sobre “los días contados del diésel”-, para presentar “la estrategia de la industria de la automoción y establecer con ella un clima de trabajo y normalidad”, señala Armero.

El vicepresidente destaca que, en esa reunión, transmitieron a la ministra “la necesidad de trabajar conjuntamente en un nuevo modelo de movilidad cero y bajas emisiones; en atacar el envejecimiento del parque automovilístico y en desarrollar el mercado para el vehículo alternativo, con medidas concretas como la normativa del gestor de carga; o de la puesta en marcha del programa VEA de estímulos a la compra de vehículos híbridos, eléctricos y de gas. Todo ello para trabajar en la descarbonización del transporte y un nuevo modelo de movilidad y bajas emisiones”.

Según Armero, “queremos trabajar en una agenda conjunta, que vaya más allá de meras manifestaciones y que favorezca este tipo de movilidad, junto con una nueva industrialización de las plantas españolas con modelos de bajas emisiones y tecnología de alto valor añadido”.

Desde ANFAC resaltan que esta persecución al combustible diésel se inicia “cuando los motores están más avanzados tecnológicamente que nunca”, incluso con las nuevas condiciones regulatorias de medición de emisiones impuestas en Europa; de hecho, desde que entró en vigor la normativa de motores Euro para los diésel en 1992, los vehículos emiten hasta 100 veces menos de NOx y partículas (Informe ASEPA. El automóvil en la movilidad sostenible). “Los fabricantes están preparados para adaptarse a las políticas medioambientales y sociales, como ya han demostrado en el pasado, pero se necesita una transición ordenada y una gestión adecuada de estos cambios”, afirma el vicepresidente.

Los desarrollos tecnológicos han hecho posible que “los automóviles actuales puedan considerarse de ultra bajas emisiones respecto a los de hace tres o cuatro décadas”. Pero, según ANFAC, el incremento del parque en las ciudades y la creciente preocupación ciudadana por los efectos de la calidad del aire sobre la salud, imponen nuevos retos que deben ser afrontados recurriendo a nuevas mejoras de los sistemas convencionales y, sobre todo, a la renovación del parque.

Los 14,5 millones de vehículos de más de diez años que circulan por España emiten un 90% más de emisiones de NOx y partículas que los actuales. No hay ninguna iniciativa europea que tenga un calendario de prohibición de vehículos nuevos diésel, ni de vehículos de combustibles fósiles. La patronal informa de que todas las que existen están relacionadas con el establecimiento de una fecha, a medio-largo plazo, para la prohibición de los vehículos más antiguos, que son los responsables de la mayor parte de las emisiones, así como una de las principales causas de siniestralidad.

Por otro lado, ANFAC destaca que la contribución de la tecnología diésel a la reducción de CO2 y a la mitigación del cambio climático es fundamental, por ser la tecnología más eficiente y accesible del momento. Si las compras de vehículos gasolina se disparan en detrimento del diésel, España tendrá dificultades de cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 fijadas por la Unión Europea.