Las instalaciones de Aitiip Centro Tecnológico en el Polígono Empresarium de la Cartuja Baja (Zaragoza) han acogido una sesión de trabajo de la Comisión de Innovación del Clúster de Automoción de Aragón (CAAR). Además de repasar diferentes aspectos relacionados con su plan estratégico, en el encuentro se han presentado diferentes proyectos de innovación en los que trabajan tanto el CAAR como Aitiip, así como toda la oferta tecnológica y de I D i que esta última entidad puede poner al servicio del sector auxiliar de automoción.

Entre estos proyectos destaca TuRBO Sudoe (dentro del programa Interreg Sudoe) en el que participa el CAAR, que reúne con 1,6 millones de euros de presupuesto a cinco centros universitarios y de I D i capaces de ofertar conocimiento, un centro global de formación y tres asociaciones empresariales y clústeres demandantes de tecnología en tres sectores estratégicos del espacio Sudoe (España, sudeste de Francia y áreas de Portugal, Reino Unido y Andorra). El objetivo es mejorar los procesos de transferencia tecnológica alineando las actividades de I D i (oferta) con las empresariales (demanda), creando a la vez una figura intermedia ('transference brokers') encargada de facilitar ese trasvase de conocimiento y su aplicación en entornos reales.

Por su parte, Berta Gonzalvo, directora de I D i de Aitiip, ha dado a conocer otros dos proyectos europeos que coordinan dentro del Programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, Kraken y Barbara. Con 15 socios de ocho países y seis millones de euros de presupuesto para el periodo 2016-2019, Kraken se basa en la combinación de tecnologías sustractivas (mecanizados y acabados) con impresión 3D multimaterial (polímeros y metales), todo en una sola máquina, para lograr estructuras híbridas y avanzadas que sea posible fabricar a alta velocidad y satisfagan los requerimientos de sectores como los de automoción y construcción.

En cuanto a Barbara, el objetivo es desarrollar nuevos materiales basados en la biomasa que puedan utilizarse con impresión 3D más allá del ámbito doméstico, y que sean susceptibles de un uso industrial con altas prestaciones mecánicas, térmicas y estéticas, una vez reforzados con aditivos también provenientes de la biomasa. Con once socios de cinco países, un presupuesto de 2,7 millones de euros y 36 meses de duración, este proyecto se fija en los sectores de automoción y construcción, con necesidades específicas de personalización y diseños a medida que ahora se hacen con otros materiales, pero no con bioplásticos ni mediante tecnología de impresión 3D.