La Válvula EGR es un elemento estrechamente relacionado con la ecología y el catalizador, cuya principal misión es reducir las altas temperaturas en la cámara de combustión y, a la vez, los óxidos de nitrógeno (NOx). Según explican desde Tallerator, esto lo consigue al recircular los gases de escape hacia la admisión; es decir, reintroduce el humo de la combustión del motor en los cilindros. Al entrar menos cantidad de aire con oxígeno, la explosión es menor y se generan menos gases tóxicos.

Esta válvula se abre o se cierra dependiendo de los datos recogidos del motor y la aceleración a través de varios sensores. Estos pasan al módulo ECU, que los analiza para hacer que la válvula EGR se abra o se cierre.

Al principio, la Válvula EGR (Exhaust Gas Recirculation) se destinaba principalmente a los motores diésel, aunque cada vez más coches de gasolina llevan este elemento. Está situada entre el colector de admisión y el colector de escape, comunicando ambos elementos. El precio medio del cambio de la Válvula EGR es de 350 euros, según datos de Tallerator.

Cada vez se aprueban más normativas que obligan a que los coches tengan Válvula EGR, e incluso que haya un chivato en el cuadro de mandos que avise de su correcto funcionamiento. “Mucho ojo, porque el perfecto estado de la EGR es fundamental, ya que puede provocar una serie de averías en el motor y otras piezas, como en el cigüeñal o en los cojinetes”, alertan desde el comparador.

Al circular a bajos regímenes de motor y en velocidades largas perjudica su funcionamiento, ya que hacemos que pasen por la válvula gases de escape de forma continuada, los cuales llevan partículas. Una buena limpieza de la admisión y del sistema de alimentación también ayuda al cuidado de la EGR. “Por tanto, cuidado con los combustibles "baratos", sobre todo si son diésel”, recomiendan desde Tallerator.

La válvula fallará si se ensucia de carbonilla, y por lo tanto, puede llegar a obstruirse. El conductor se dará cuenta porque el coche emitirá gases muy nocivos y notará pérdida de potencia en el motor, tirones y aumento del consumo. Los motores diésel suelen montar válvulas EGR de mayor tamaño que los de gasolina.

Los talleres mejor preparados pueden realizar la limpieza de la válvula mediante ultrasonidos, utilizando ondas especiales que trabajan en altas frecuencias y a través de un líquido especial.