Los coches cada vez cuentan con un mayor número de tecnologías, incluyendo sistemas avanzados de ayuda al conductor (ADAS), cámaras y sensores, soluciones de conducción semi-autónomos, entre otros, que están poniendo más tensión en las baterías y los sistemas eléctricos, explica el periodista Brian Albright en el portal SearchAutoparts.com.

“Mientras los vehículos eléctricos presentan algunos problemas de instalación y seguridad para los instaladores cuando se trata de la batería y los sistemas eléctricos, ya están en marcha grandes cambios para vehículos convencionales y también para híbridos”, asegura Albright.

Un nuevo vehículo puede tener hasta 150 motores eléctricos. También hay una mayor variedad de componentes de transmisión que están cambiando de mecánica en energía eléctrica, además de partes de propulsión híbrida y una necesidad de más potencia de cálculo en el vehículo para la conectividad a Internet, de vehículo a vehículo y de vehículo a infraestructuras.