Ya está aquí el otoño y, con él, algunas de nuestras horas de luz se van. El próximo día 28 entraremos en el horario de invierno: el día más corto del año tendrá casi 6 horas menos de luz que el más largo. Entre otras cosas, estas circunstancias afectan notablemente a la conducción, pues pasaremos más horas al volante sin luz. La oscuridad tiene un efecto negativo sobre nuestra percepción de los objetos, por lo que es importante que nuestros vehículos nos ayuden todo lo posible a ver mejor. En este sentido, la iluminación y las escobillas de calidad y confianza van a convertirse en nuestros mejores aliados.

Mientras que priorizamos el mantenimiento de algunos sistemas y recambios del coche, tendemos a relativizar la importancia de otros como la iluminación, y solo reparamos en ellos si una lámpara se estropea. Sin embargo, las luces deberían ser revisadas al menos una vez al año, y el otoño es una buena época para hacerlo:

  • Las lámparas pierden intensidad lumínica y sufren desplazamientos cromáticos
  • Los choques y vibraciones propios de los desniveles de la calzada durante la conducción se transmiten a los faros, dando lugar a divergencias en la distribución de la luz
  • También pueden producirse daños mecánicos debidos, por ejemplo, a golpes de piedras, provocando grietas, fisuras o piezas desencajadas, rotas o mal fijadas. Todos estos desperfectos afectan y modifican la trayectoria de la luz emitida, lo que puede causar deslumbramientos

El correcto reglaje de las lámparas proporcionará una iluminación óptima que nos permitirá detectar a tiempo los obstáculos. De no seguir estas recomendaciones, podríamos no solo mermar nuestra capacidad visual, sino también perjudicar a otros usuarios de la calzada. A veces infravaloramos el peligro de un deslumbramiento, pero el efecto de ceguera que produce puede suponer riesgos reales para la circulación.

Las luces diurnas han supuesto una importante mejora de la seguridad vial, ya que la misión de la iluminación es ver mejor, pero también ser visto. En caso de que el vehículo sea antiguo y aún no incorpore este sistema, el conductor siempre podrá encender las luces de cruce, aunque su efectividad es menor:

  • Las luces de cruce consumen más combustible al estar permanentemente encendidas
  • Sufren un mayor desgaste que las luces diurnas, por lo que aumenta la frecuencia de reposición
  • Su reparación es más costosa que la de una luz diurna
  • Su haz de luz se dirige hacia la calzada, ya que está diseñado para evitar el deslumbramiento de otros conductores, mientras que la luz diurna permite que el resto de usuarios de la vía pública nos detecten en el menor tiempo posible

Cuando realices la revisión de las luces del coche no olvides incluir las antinieblas, traseras y laterales, además de las frontales. Estos dispositivos también contribuirán a que otros conductores detecten tu presencia más rápidamente, mejorando su capacidad de reacción.

El otoño también es buen momento para revisar las escobillas, que deberían cambiarse al menos una vez al año. Es una de las épocas más lluviosas, y no nos gustaría que una tormenta te pusiera en apuros por no estar bien preparado. Los días de lluvia el número de colisiones de tráfico aumenta hasta en un 15%, ¡no queremos que subas la media!

Si las escobillas hacen ruidos, dejan surcos o dan saltos, es hora de sustituirlas por otras nuevas. Asegúrate asimismo de que el vehículo tiene el nivel suficiente de líquido limpiaparabrisas para que las lunas estén siempre limpias y te permitan ver claramente.