El diésel está en el punto de mira de diversos consistorios europeos. Si hace unos meses fue París quien planteó la posibilidad, ahora son ciudades como Berlín, Múnich, Bremen y Stuttgart las que podrían prohibir la circulación de coches con motores diésel por ser considerados altamente contaminantes.

Así las cosas, el “caso Volkswagen” ha acelerado este tipo de medidas, ya que, en el fondo, en el subconsciente de muchos subyace que el diésel es altamente contaminante pese a lo que marquen los estudios y pruebas realizadas.

Por todo ello, la ministra de Medio Ambiente alemana presentó la propuesta de una etiqueta medioambiental azul con el objeto de prohibir la entrada de motores diésel a los centros urbanos, si bien desde los partidos conservadores y la patronal de fabricantes de coches se ha criticado la medida.

En este contexto, como informa ABC, varias ciudades alemanas se encuentran probando alternativas para reducir el NO2 (óxidos de nitrógeno) del aire, aunque planes concretos para prohibir la circulación de motores diesel aún no existen. En Düsseldorf están esperando a conocer las condiciones de la etiqueta azul. En Dortmund, un portavoz ha indicado que altos niveles de NO2 se encuentran exclusivamente en las carreteras cercanas. En Múnich, las autoridades están intentando probar primero aumentando los puntos de recarga para coches eléctricos y en la promoción y ayuda económica para la compra de este tipo de vehículos, así como de bicicletas para asociaciones, trabajadores y servicios de distribución.