El taller es un espacio de trabajo en el que conviven recambios, herramientas ligeras, maquinaria pesada, residuos y, en definitiva, una enorme variedad de elementos de trabajo. Debido a esto, es importante que el taller y sus profesionales sigan siempre unas normas que permitan tener todos estos elementos perfectamente ordenados, según recoge Loctite en su “Guía práctica para mantener el taller limpio y ordenado”.

1. Mantener limpio el puesto de trabajo, evitando que se acumule suciedad, polvo, grasa o restos metálicos. Hay que prestar atención especial a los suelos o a las máquinas con elementos móviles, para evitar que este tipo de suciedad o cualquier líquido derramado puedan provocar caídas o tropiezos.

2. Organizar la distribución de los elementos del puesto de trabajo, de tal forma que se eviten riesgos por falta de espacio o por la ubicación de los útiles de trabajo en zonas de tránsito.

3. Recoger, limpiar y guardar en las zonas de almacenamiento las herramientas, útiles y piezas pendientes de ser montadas, una vez se ha terminado de usarlas. Esta simple acción, no sólo contribuye a tener el taller ordenado, sino a aumentar la vida útil de las herramientas y evitar pérdidas o roturas de piezas desmontadas.

4. Llevar a cabo un mantenimiento preventivo y correctivo de las máquinas y equipos de trabajo, de acuerdo con los programas de mantenimiento establecidos por el fabricante. Siempre que sea necesario las operaciones han de ser llevadas a cabo por personal especializado y/o autorizado.

5. Informar de la avería o de la rotura de herramientas al supervisor correspondiente, evitando realizar pruebas o reparaciones si no se dispone de la autorización pertinente, ya que tratar de reparar ciertas herramientas o equipos puede ser peligroso.

6. Mantener siempre limpias, libres de obstáculos y debidamente señalizadas las escaleras y zonas de paso. Asimismo, no se deben bloquear u obstaculizar los extintores, salidas de emergencia, mangueras y elementos de lucha contra incendios en general.

7. Utilizar cajas porta-herramientas para transportar las herramientas y, cuando estas no se usen, colocarlas en paneles, carros o bancos establecidos para tal fin. Igualmente, se deben usar carritos móviles para depositar las herramientas cuando se esté trabajando, evitando de este modo que queden en lugares molestos o peligrosos.

8. Disponer en los talleres de recipientes incombustibles, de cierre automático y hermético, para depositar en ellos todos los residuos peligrosos, tóxicos, inflamables e inertes, así como los trapos, papeles o recipientes contaminados con aceites, grasas o cualquier otro producto químico, siempre separando el residuo según su naturaleza.

9. Aplicar las normas de conservación indicadas por el fabricante en todas las herramientas, máquinas y equipos de trabajo. Además, es recomendable establecer un sistema periódico de revisión.

10. Formar adecuadamente a los profesionales del taller sobre la necesidad de mantenerlo limpio y ordenado, ya que esta es una responsabilidad que han de seguir los propios profesionales, con el objetivo de mejorar el aspecto del taller y crear un ambiente de trabajo saludable y respetuoso.

Además de estos diez consejos básicos, existen otras consideraciones que también son importantes, como no sobrecargar las estanterías, recipientes y zonas de almacenamiento en exceso; no dejar botes o recipientes abiertos que puedan derramarse por el suelo; colocar siempre los desechos y la basura en contenedores y recipientes adecuados; y tener los manuales de instrucciones de las máquinas y las fichas de datos de seguridad de productos químicos en un lugar accesible.