El pasado 3 de junio avanzamos desde esta web que París va a restringir el uso de los vehículos diésel anteriores a 1997, que no tendrán permiso para circular por la ciudad los días laborables de ocho de la mañana a ocho de la tarde.

El pasado 1 de julio ha entrado en vigor esa prohibición impulsada por su alcaldesa, Anne Hidalgo, para luchar contra la contaminación prohibiendo circular no sólo a los diésel sino que también a los de gasolina matriculados antes de esa fecha. Aunque tanto unos como otros podrán circular por el periférico, la vía de circunvalación que rodea la capital.

Las autoridades municipales calculan que la medida afectará a unos 430.000 vehículos de la región parisina aunque estiman que entre ellos solo 4.400 circulan a diario por la ciudad. En tal caso la medida tendría un valor simbólico que, en cualquier caso limitaría la movilidad de sus propietarios (probablemente no muy pudientes).

Para facilitar la vigilancia sobre el cumplimiento de esta medida se ha puesto en marcha un sistema de viñetas de colores que costarán 4,50 € y que indicarán el año de matrícula y el nivel de emisiones (un anticipo de lo que se va a implantar en nuestro país). El plan se complementa con medidas orientadas a facilitar el acceso al transporte público a los afectados pero no hay medidas para impulsar la venta de vehículos más modernos y limpios.

En julio de 2017 se dará un paso más allá y se prohibirá la circulación a los coches con motores diésel de más de 15 años y a los autocares de más de 10. El objetivo es erradicar totalmente el diésel en París en el 2020.